Los aye-aye son primates expertos en hurgarse la nariz. Su secreto se halla en un dedo largo y huesudo con el que pueden llegar más allá de la nariz para conseguir su golosina favorita.

Esta sorprendente capacidad despertó la curiosidad de unos científicos que decidieron examinar en detalle a estos primates.

Como parte del estudio, indagaron tanto sobre los distintos primates que se hurgan la nariz como otras especies de animales que realizan la misma práctica. También realizaron tomografías computarizadas para ver hasta dónde puede llegar el dedo de los aye-aye.

Los hallazgos del estudio se publicaron el 26 de octubre en la revista Journal of Zoology.

Tomografía computarizada que muestra la habilidad de los aye-aye para hurgarse la nariz. Créditos: Renaud Boistel.

Los aye-aye, primates expertos en hurgarse la nariz

Los aye-aye (Daubentonia madagascariensis) son lémures nocturnos oriundos de Madagascar. Poseen dedos largos y huesudos, pero uno de ellos es especialmente más largo que el resto. Este dedo lo usan generalmente para buscar larvas entre las ramas y troncos huecos.

Pero, esa no sería la única función de este dedo especial de los aye-aye. Estos lémures lo usan para buscar golosinas sabrosas en lo más profundo de sus narices.

El comportamiento de hurgarse la nariz no es exclusivo de esta especie. Es una práctica muy común entre los humanos de todas las edades. También es normal en otras especies de primates.

En su estudio, los investigadores encontraron que al menos 12 especies de primates tienen este hábito. Pero, en concreto, uno de estos primates es el que llamó poderosamente la atención de los científicos: los aye-aye.

Los lémures aye-aye poseen un dedo largo y delgado, especialmente diseñado para llegar a lo más profundo de la cavidad nasal. Este dedo es tan largo que es capaz de llegar hasta la laringe. Una vez que el aye-aye encuentra el moco, lo extrae y lo lame. A esta práctica se la conoce como mucofagia.

Para comprobar qué tan profundo llega el dedo de un aye-aye, los investigadores realizaron tomografías computarizadas. Luego, procedieron a crear una visualización digital de la nariz. Con base en la interacción reconstruida entre el cráneo y la mano, determinaron que el dedo del aye-aye estudiado habría descendido a su cavidad oral.

En cuanto a por qué existe este hábito en varias especies, todavía no existe un consenso científico sobre los costos y beneficios de la práctica de hurgarse la nariz. Este es un comportamiento muy poco estudiado por los científicos.

Referencias:

A review of nose picking in primates with new evidence of its occurrence in Daubentonia madagascariensis: https://zslpublications.onlinelibrary.wiley.com/doi/abs/10.1111/jzo.13034

Bizarre aye-ayes use spooky, bony finger for nose picking: https://www.livescience.com/aye-ayes-primates-nosepickers

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