En un discurso para el Congreso de la Lengua Española del 2004, el humorista y dibujante argentino hizo una reflexión sobre las malas palabras. Él se preguntó «¿por qué son malas las palabras? (…) ¿Son malas porque son malas de calidad? ¿cuando uno las pronuncia se deterioran y se dejan de usar? ¿Tienen actitudes reñidas con la moral?». Fontanarrosa no fue el único en analizar a las malas palabras y su poder. Un reciente estudio investigó el poder de las groserías y los beneficios que estas traen para quienes las pronuncian.

Unos investigadores realizaron una revisión de más de 100 estudios científicos que reconsideran el poder de maldecir. Estos investigadores consideran que decir groserías, malas palabras o palabrotas sería una manera muy poderosa de usar el lenguaje.

Pero eso no sería todo. Con la revisión de los estudios, los investigadores determinaron que decir groserías tendría efectos fisiológicos, cognitivos, emocionales e interactivos en las personas.

Los hallazgos de la revisión científica están publicados en la revista Lingua.

Vía Depositphotos.

Beneficios de pronunciar groserías

En su revisión, los científicos comprobaron que decir malas palabras produce efectos que no se observan con otras formas de uso del lenguaje. Esto los llevó a suponer que las groserías serían poderosas.

Es más, comprobaron que estas generan diferentes efectos, tanto fisiológicos, como cognitivos, emocionales, analgésicos, interaccionales y retóricos. Pero ese poder no estaría intrínsecamente vinculado con las palabras mismas.

Mediante un análisis interdisciplinario, los científicos de esta investigación estudiaron el poder de las groserías. Es decir, recurrieron a los conocimientos de los estudios cognitivos, la pragmática, la comunicación, la neuropsicología y la biofisiología para analizar ese poder.

Entonces descubrieron los beneficios de pronunciar groserías. Entre ellos, una fuerza emocional y excitación; mayor atención y memoria; aumento de la actividad autonómica, como la frecuencia cardíaca y la conductancia de la piel. Decir malas palabras también aliviaría el dolor y se consiguiría mayor fuerza y ​​resistencia.

En pocas palabras, las groserías despiertan las emociones. Además, no solo tendrían efectos a nivel mental y físico, sino que afectarían las relaciones con los demás. Es decir, las malas palabras serían importantes para manejar nuestras identidades y mostrar confianza.

A pesar de que las malas palabras están presentes en nuestras vidas, se sabe muy poco sobre el origen de su poder. Entre las hipótesis que manejan los científicos, está la del condicionamiento aversivo, que se basa en el uso de castigos en la niñez para que no se digan palabrotas. Los científicos piensan que desde este punto se crea una conexión entre el uso del lenguaje y la respuesta emocional. Pero, no hay suficientes estudios que puedan explicar este vínculo.

Por lo tanto se espera que las siguientes investigaciones respondan las preguntas que quedaron sin respuestas en este estudio.

Referencias:

Los sorprendentes beneficios de las palabrotas: cómo influyen en tu mente, tu cuerpo y tus relaciones: https://www.bbc.com/mundo/noticias-63339546

Roberto Fontanarrosa: «Las malas palabras»: https://eac.unr.edu.ar/wp-content/uploads/2020/03/LAS-MALAS-PALABRAS-ROBERTO-FONTANARROSA.pdf

The power of swearing: how obscene words influence your mind, body and relationships: https://theconversation.com/the-power-of-swearing-how-obscene-words-influence-your-mind-body-and-relationships-192104

The power of swearing: What we know and what we don’t: https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S002438412200170X?via%3Dihub#!

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