El naufragio de un barco patrullero nazi, hundido por aviones de combate británicos en el Mar del Norte en 1942, posee una filtración de sustancias químicas que 80 años después sigue contaminando el lecho marino. Sin embargo, hay signos de que parte de la vida marina se estaría adaptando a las condiciones ambientales derivadas del naufragio.

Entre los contaminantes estarían los hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP) del combustible del antiguo barco, además de los metales pesados ​​y rastros de explosivos. Los científicos suponen que algunos de esos metales pesados provienen de fuentes como la estructura metálica del barco. También del combustible (carbón), la pintura y los lubricantes.

Según informaron estos científicos en su artículo publicado en la revista Frontiers in Marine Science, todas estas sustancias estarían afectando la microbiología y la geoquímica del lecho marino alrededor de los restos del naufragio.

Pero, buena parte de las bacterias y vida marina alrededor de los restos del barco hundido estarían alimentándose de él.

Un barco de pesca alemán

Los investigadores eligieron el naufragio del V-1302 John Mahn por su ubicación en el Mar del Norte. Según explican estos investigadores, la finalidad de su estudio es conocer cómo afectan los naufragios a las comunidades microbianas y a los sedimentos circundantes del lecho marino alrededor de ellos. Con los datos que recogen de estos estudios pueden ampliar su visión sobre las amenazas ambientales que los naufragios plantean.

Créditos: Instituto Marino de Flandes (VLIZ).

En sus orígenes, el barco John Mahn era un arrastrero de pesca alemán. Sin embargo, cuando estalló la Segunda Guerra Mundial en 1939, la armanda alemana lo requisó para uso militar. Desde entonces pasó a llamarse V-1302 John Mahn y estuvo algunos años activo hasta que el 12 de febrero de 1942 aviones británicos lo hundieron.

Según se sabe, el V-1302 John Mahn fue el único barco alemán hundido durante la acción. Ahora sus restos se encuentran en el Mar del Norte frente a la costa de Bélgica, a una profundidad de unos 35 metros (115 pies).

Filtración química de un naufragio nazi

En 2020, el equipo de investigación extrajo y analizó muestras del casco de acero del naufragio y el lecho marino circundante. Ese análisis reveló que muchos de los químicos de la filtración del naufragio nazi eran peligrosos. Pero, todos están por debajo de los niveles tóxicos, por lo que son inofensivos.

Los niveles más altos de metales como el níquel y el cobre se encontraron cerca del suministro de combustible. Mientras que las concentraciones más altas de HAP se encontraron en las muestras que se tomaron más cerca del barco.

Pero, la biodiversidad encontrada en los restos del naufragio es alta. Además, muchos microorganismos se estarían adaptando a los productos químicos que se filtran. Así también a los metales de la embarcación, y que en algunos casos los usan como alimento.

En principio, los investigadores pensaban que este naufragio representaba una amenaza mayor. Pero, por fortuna, no lo sería.

Referencias:

80 years later: Marine sediments still influenced by an old war ship: https://www.frontiersin.org/articles/10.3389/fmars.2022.1017136/full

Nazi shipwreck is leaking toxic chemicals into the sea, 80 years after sinking: https://www.livescience.com/nazi-shipwreck-leaking-pollution

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