A pesar de que se ha demostrado que la calidad de los sustitutos sintéticos del azúcar es muy buena, también se comprobó que traerían implicaciones a la salud.

Para endulzar los alimentos existen, además del azúcar, sustitutos de esta. Entre ellos se encuentran los edulcorantes nutritivos y los artificiales.

En el mundo de los edulcorantes nutritivos se hallan el sorbitol y el xilitol, que provienen de plantas. Por su parte, entre los edulcorantes artificiales o sustitutos sintéticos del azúcar están el acesulfamo-K, el aspartamo y la sucralosa. Estos, al ser artificiales, no se absorben ni metabolizan de la misma que lo hacen muchos de los nutrientes.

Los edulcorantes artificiales se caracterizan por contener pocas calorías pero al mismo tiempo son tanto o más dulces que el mismo azúcar. Se los conoce de varias maneras: edulcorantes bajos en calorías (LCS), edulcorantes no nutritivos (NNS), sustitutos del azúcar y edulcorantes de alta intensidad.

En la actualidad existen seis sustitutos sintéticos del azúcar cuya calidad está aprobada por la Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos (FDA): acesulfamo-K, aspartamo, neotame, sacarina, sucralosa y advantame.

Algunos sustitutos como el acesulfamo-K y el aspartamo son 200 veces más dulces que el azúcar. Mientras que la sacarina y la sucralosa son entre 200 y 700 veces más dulces que el azúcar. Entre tanto, el neotame es 7.000-13.000 veces más dulce mientras que el advantame superaría a todos siendo 20.000 veces más dulce que el azúcar.

Vía Depositphotos.

Efectos de los edulcorantes artificiales en la salud

Los sustitutos sintéticos del azúcar tendrían como finalidad engañar al cerebro para que este crea que está consumiento azúcar.

El ser humano necesitó, desde tiempos remotos, consumir azúcar ya que esta aporta una buena cantidad de calorías. Los alimentos que contienen azúcares son más ricos en energía, por lo que se los consideró por mucho tiempo como esenciales para la supervivencia de la especie humana.

Sin embargo, los sustitutos del azúcar no se pueden digerir igual. Es más, el sistema gastrointestinal ni siquiera los absorbe. Y, al no ser moléculas similares, se metabolizan de manera diferente entre sí. Debido a estas características, muchos científicos piensan que podrían traer efectos a la salud.

Algunos científicos consideran que los sustitutos del azúcar podrían interferir con partes del cerebro relacionadas con el metabolismo energético y la percepción del gusto. Como consecuencia, se podrían producir más antojos y problemas con la regulación del apetito.

Además, existen estudios que vinculan a la fructosa con el riesgo de enfermedades cardiovasculares. En dichos estudios examinaron los efectos de las bebidas endulzadas artificialmente y encontraron que podrían aumentar el riesgo de accidente cerebrovascular, enfermedad cardiovascular e incluso la muerte.

Asimismo, se sabe que los sustitutos del azúcar ya no son una gran herramienta para reducir el consumo de azúcar y ayudar al control de peso. También traerían efectos negativos a la salud intestinal, ya que afectarían la diversidad y composición de las bacterias intestinales «buenas» en algunas personas.

Mientras tanto, otros estudios encontraron que los edulcorantes artificiales podrían dañar la cognición y las partes del cerebro responsables del aprendizaje y la memoria.

Los edulcorantes artificiales aprobados por la FDA son seguros, pero los especialistas recomiendan consumirlos dentro de los límites, sin abusar. Esto debido a que todavía no se comprenden completamente sus efectos en el cuerpo.

Referencias:

Are artificial sweeteners bad for you?: https://www.livescience.com/are-artifical-sweeteners-bad-for-you

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