En la actualidad, los trasplantes de órganos salvan muchas vidas. Ahora no solo se trasplantan corazones, sino también hígados, úteros, manos y hasta rostros funcionales. Aunque la ciencia avanza en materia de trasplantes, todavía no se habla de la posibilidad de trasplantar cerebros humanos.

Respecto a esta práctica, hay voces a favor y en contra. Muchos científicos consideran que no solo no serían factibles, sino que podrían conllevar muchos desafíos además de los problemas éticos.

El cerebro es un órgano delicado. Además, la médula espinal, que une al cerebro con el resto del cuerpo, no se recupera después de cortarla.

A pesar de estas desventajas, varios son los casos de intentos de trasplantes de cabezas en animales. Pero, los que fueron sometidos a estos experimentos murieron a las pocas horas. Los que vivieron más, solo lo hicieron unos pocos meses.

Incluso con todo en contra, hay científicos que creen que en algún momento se podrán trasplantar cerebros y cabezas en humanos.

Este fue uno de los experimentos del doctor Vladimir Demikhov. Vía Getty.

Trasplantes de órganos más complejos

Entre los intentos médicos de trasplantar cabezas en animales se encuentran los experimentos de los científicos Alexis Carrel y Charles Guthrie.

En 1908, trasplantraron la cabeza de un perro a otro perro. Aunque no tuvieron éxito, su trabajo fue un gran aporte a la medicina. Más adelante, Carrel recibió un Premio Nobel por su trabajo sobre la reinserción de vasos sanguíneos. Esta técnica hizo posible el trasplante de órganos y reinserción de extremidades.

El doctor Vladimir Demikhov, en 1954, también injertó cabezas de perros en otros perros. Pero su trabajo tampoco fue exitoso, puesto que los perros morían a los pocos días por el rechazo inmunológico. Incluso así, las cabezas demostraron ser funcionales durante el tiempo en que permanecieron unidas a otros cuerpos.

Entre 1960 y 1970, el neurocirujano Robert White realizó trasplantes de cabeza por cabeza. Esta vez ya no eran perros sino monos que, tras el trasplante, podían masticar y mover los ojos. Sin embargo, estaban cuadripléjicos porque le habían cortado la médula espinal. Al igual que los perros, estos monos no vivieron muchos días.

Los intentos de trasplantes de cabeza en animales son varios, pero aún no se ha probado en humanos. A pesar de los avances médicos, cortar una cabeza humana y volverla a conectar a una médula espinal es un gran problema. Además, existe el riesgo de que la médula espinal no sane.

Asimismo, para un trasplante de cabeza humana no debería haber margen de error ya que las células cerebrales empiezan a morir a los cinco minutos si no reciben oxígeno. Otro problema a enfrentarse será el dolor crónico debido al daño en la médula espinal. Este sería un dolor muy difícil de tratar.

Pero, por sobre todo, el riesgo de muerte sería demasiado alto con una práctica como esta. Además de que esta es considerada poco ética para organismos como el Comité Ético-legal de la Asociación Europea de Sociedades de Neurocirugía (EANS).

Referencias:

Will brain transplants ever be possible?: https://www.livescience.com/brain-transplants

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