Algunas personas pueden recuperarse de la adversidad más rápido que otras. Estas personas tendrían desarrollada la capacidad de resiliencia, que según los investigadores del reciente estudio se puede aprender.

Los investigadores pertenecen al Instituto de Neurociencia de Princeton y realizaron una serie de experimentos en ratones. Los resultados de estos los compartieron en un artículo publicado en la revista Nature.

En específico, los científicos colocaron ratones pequeños junto a ratones más grandes y agresivos. Esto ayudó a los investigadores a comprobar que los comportamientos defensivos predecía la capacidad de los ratones para resistir después del evento estresante. También descubrieron que cuando activaban la dopamina mientras los ratones se defendían, la resiliencia se reforzaba aún más.

Vía Depositphotos.

La resiliencia se aprende y se refuerza

Los investigadores quedaron intrigados por el accionar de los ratones que se defendían de los agresores. Por ello quisieron saber qué pasaba en el cerebro de este grupo, pues quizás allí esté la clave de la resiliencia.

Para lo tanto, los investigadores se dispusieron a medir la resiliencia. Para ello monitorearon los comportamientos de los ratones durante los 10 días que sufrieron los ataques del agresor.

Entonces, descubrieron que los ratones que no se defendían tuvieron comportamientos similares a la depresión. Por ejemplo, evitaron relacionarse con el resto después del evento estresante.

En cuanto a los ratones que se defendieron, estos mostraron mayor resistencia. Además, se volvieron aún más resistentes cuando los investigadores estimularon la dopamina.

Pero, cuando hicieron lo mismo en los ratones que no se defendían, estos no se volvieron más resistentes.

Luego de esto, los investigadores quisieron probar si realmente podían enseñar a los ratones a ser resilientes. Entonces, pusieron a un ratón más pequeño en una jaula con un ratón más grande y más agresivo. Luego, estos ratones permanecerían en el lugar pero separados por una pared.

Al ver los comportamientos de estos, los investigadores piensan que sería posible que los ratones aprendan a ser resilientes.

En el futuro, el equipo espera continuar realizando estudios sobre la resiliencia. Pero, sobre todo, esperan que los resultados que puedan obtener de estos puedan ser aplicados a la salud humana.

Referencias:

Behavioural and dopaminergic signatures of resilience: https://www.nature.com/articles/s41586-022-05328-2

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