Los primates comparten muchas similitudes genéticas con los seres humanos, nos guste o no la idea. Pero muy pocos saben que los ojos de los primates pueden cambiar de color. 

En regiones geográficas más frías, podemos encontrar ejemplares como el mono araña marrón o el lémur negro que lucen llamativos ojos azules. Mientras que en zonas más cálidas y llenas de luz podemos encontrar los clásicos chimpancés de ojos café.

Por más de 20 años, los científicos han estudiado esta pigmentación pensando que se trataba de algún tipo de herencia genética. Después de todo, los ojos azules en los humanos se transmiten durante la reproducción por la mezcla de varios genes recesivos. Entonces, lo más lógico sería que los ojos de estos primates también heredaran así los colores, ¿cierto?

Sin embargo, sus hallazgos han revelado que el color del iris en los primates no es algo genético. Existe un factor medioambiental que altera el color marrón del iris para mejorar la visión del primate, y ese factor es la luz. 

La calidad de la luz en el hábitat de los primates

Los ojos de los monos varían mucho dependiendo de la región geográfica y hay muy poco con ojos azules / Créditos: Nature

Como sabemos, los ojos nos ayudan a navegar por el mundo gracias a la luz. Los fotorreceptores en la retina captan estas partículas y luego la corteza visual las convierte en formas y colores. 

Si bien todos podemos ver independiente del color de nuestro iris, los ojos café y los azules no son iguales. En regiones geográficas con menos luz, los iris más azules permiten que más luz llegue a la retina ya que carecen de melanina. Por lo tanto, los primates con este color de ojos no solo lucen fabulosos, sino que ven mucho mejor. 

Los investigadores de la Universidad Nacional de Singapur midieron el brillo y el color de ojos en 77 especies de primates. Al hacerlo, notaron que solo los primates que se encontraban más alejados del ecuador tenían una pigmentación azul en los ojos.

Comparando el tipo de hábitat y la alimentación de cada uno de estos ejemplares, el equipo se dio cuenta que la luz ambiental era el único factor que cambiaba radicalmente. Así que concluyeron que la principal fuente de luz ambiental para los ojos de primates y humanos, los rayos UV del Sol, alteran el color del iris.

Puede que el color de nuestros ojos también siga ese patrón 

Ojo del lémur negro / Créditos: National Geographic

Estudios previos que abordaron la pigmentación en los ojos humanos sugerían que un cambio de color era algo netamente hereditario. Esto debido a que existen muchos genes involucrados en la coloración de la piel, por ejemplo, y de todos los tejidos en el ojo: desde la retina a la conjuntiva.

Sin embargo, esa explicación siempre ha dejado una duda sobre la mesa: si estos colores claros provienen de genes recesivos, entonces ¿cómo apareció el primer ser humano con ojos azules?

Los genes recesivos, como sabemos, no se expresan cuando hay un gen dominante. Por lo tanto, para que un bebé tenga los ojos claros, ambos padres deben tener lo ojos claros o al menos un gen recesivo para expresar este color en su ADN. 

Quizás los ojos humanos también se adaptaron al entorno como los de los primates y cambiaron de color. Este nuevo estudio sobre pigmentación ha confirmado que la luz azul influye en la coloración del iris. Si a eso le sumamos otros estudios previos en humanos que han comprobado la importancia de la luz azul en la pigmentación de la piel, entonces esta teoría tendría mucho sentido.

Tal vez los primates nos ayuden a entender por qué amamos tanto los ojos claros o cómo aparecen algunas enfermedades oculares raras.

Referencias:

Primate Eye Color Variation May Arise From Habitat https://www.futurity.org/primate-eye-color-2816032-2/?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=primate-eye-color-2816032-2 

Ecological factors are likely drivers of eye shape and color pattern variations across anthropoid primates https://doi.org/10.1038/s41598-022-20900-6

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