Muchas grandes empresas de la industria tecnológica están apostando por esta idea: en el futuro, el espacio físico se fusionará con el digital. Por ello mismo, hemos visto a Apple, Google, Snap, Microsoft y otras compañías trabajar en dispositivos portátiles AR: anteojos AR, lentes de contacto inteligentes y auriculares AR. Y cada uno de ellos implica algo importante: que las empresas rastreen los movimientos oculares de sus usuarios.

De hecho, Reality Labs (perteneciente a Meta) trabaja en el Proyecto Aria. Un trabajo que impulsa el desarrollo piloto de gafas AR bajo el foco de experimento de investigación realizado con socios académicos. Incluso la compañía prometió que los usuarios podrán usar gafas AR para encender una lámpara con solo mirarla.

Los desarrolladores de tales dispositivos suelen minimizar o ignorar este seguimiento ocular. Y cómo estudia o captura información relacionada sobre la forma en que interactuamos con el mundo.

¿Hay otras empresas o campos donde se rastreen los movimientos oculares?

El hecho de que las empresas rastreen los movimientos oculares a través de dispositivos AR, ha recibido mucho interés por parte de Big Tech. Y es que el seguimiento ocular está presente desde el siglo XIX. Pues, en ese momento, se diseñó una metodología para ayudar a los investigadores a comprender y registrar la atención visual.

Incluso se ha aplicado en la psicología cognitiva, la investigación de mercados y en las interacciones humano-computadora. Gracias a esto último, se puede facilitar la vida de los pacientes con discapacidades.

Los rastreadores oculares modernos usan un método conocido como reflexión corneal, donde se usa una luz infrarroja cercana para iluminar los ojos. Eso provoca un reflejo que es detectado por una cámara de alta resolución. Después de ello, la programación de imágenes avanzada identifica el punto de mirada y los estímulos. Como resultado, se dibuja un mapa de calor de donde estaba mirando la persona en un entorno determinado. Los datos capturados incluyen la posición de la pupila, patrones de parpadeo y movimientos oculares.

En los últimos años, la gama de aplicaciones de seguimiento ocular se ha ampliado. Y va desde sistemas de monitoreo de conductores, gestión de atención en educación y cuidado de la salud para personas mayores, entre otros.

Pero ninguno de estos usos se lleva a cabo como características incorporadas en dispositivos destinados al mercado de consumo.

Lo negativo del rastreo de los movimientos oculares por parte de las grandes empresas

movimientos oculares
Vía Unsplash

A continuación, veremos el lado negativo de la necesidad de estas empresas que necesitan que sus dispositivos rastreen los movimientos oculares:

  • El desarrollo de dispositivos portátiles AR con posibilidades de seguimiento a los movimientos oculares se apropia de los espacios de vida más íntimos de los humanos.
  • Como se centran en la transparencia de los datos y la investigación avanzada, los datos de seguimiento ocular hacen que los rastreadores oculares controlen las interacciones de los usuarios con el mundo exterior. Y a niveles de conciencia de los que ni siquiera somos conscientes.
  • Estos wearables de AR, al menos lo que impulsa su implementación, es el potencial de monetización a través de publicidad dirigida.
  • Las empresas que insisten en que se rastreen los movimientos oculares tienden a eludir la responsabilidad al pedir la autorregulación de la incipiente industria AR. Y, en el contexto de las compensaciones utilitarias impuestas por las tecnologías, la autorregulación no funciona.

Después de leer todo esto, creemos que el uso de la tecnología de seguimiento ocular debe estar controlada por reguladores externos. Los usuarios siempre deben tener el derecho y la capacidad de tomar decisiones sobre la opción de seguimiento ocular al usar dispositivos portátiles tanto en realidad virtual como aumentada.

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