Los seres humanos podemos percibir una gran cantidad de matices. Sin embargo, existe un número limitado de palabras para referirse a ellos. Respecto a esta poblemática surgió una teoría en la primera mitad del siglo XX que propone que el idioma afecta la percepción de los colores.

Quien estuvo a cargo de popularizar esta teoría fue el lingüista Benjamin Whorf, quien defendía la idea de que la lengua afeca la forma en que percibimos, recordamos y pensamos sobre el mundo. A esta teoría se la conoce como relatividad lingüística.

Por lo general, lo que tendemos a hacer en todas las lenguas del mundo es categorizar los colores, agrupándolos en una misma categoría, por ejemplo, verde, rojo o azul. Y esta forma en que los agrupamos en categorías ha sido un campo de pruebas muy activo para la hipótesis de la relatividad lingüística.

Vía Pixabay.

Percepción de colores afectada por el idioma

El mundo de la percepción puede verse afectado por influencias culturales y por nuestras experiencias de aprendizaje. Pero, hay estudios que encontraron que la hipótesis de la relatividad lingüística no está totalmente en lo cierto.

Los investigadores Brent Berlin y Paul Kay llevaron adelante un estudio a fines de la década del 60. En este encontraron que existe un patrón universal que gira en torno a seis colores básicos: blanco, negro, azul, amarillo, verde y rojo.

Para llegar a tales conclusiones investigaron el vocabulario de color en 100 idiomas. Es de ese modo que descubrieron que los términos de color seguían una jerarquía predecible. Si un idioma tiene solo dos palabras de color, entonces son blanco y negro. Si tiene tres, son blanco, negro y rojo. Con cinco términos, a los anteriores se le suman verde y amarillo. Y así sucesivamente.

Pero, en investigaciones recientes se encontró que sí existe cierto impacto de la lengua materna en el procesamiento del color. Pero estas afirmaciones no estarían basadas en la teoría de Whorf. Mientras que otros estudios descubrieron que cada idioma utiliza una agrupación o categorización para nombrar los colores. Por lo tanto, el idioma influiría en la forma en que los colores son percibidos y recordados por sus hablantes.

Por ejemplo, idiomas como el ruso, el griego y el turco poseen diferentes términos para el azul claro y el azul oscuro. En varios estudios se comprobó que los hablantes de esas lenguas son más rápidos y seguros a la hora de diferenciar entre azules claros y oscuros.

Pero, esa capacidad no sería exclusiva para hablantes de esos idiomas. Es más, varios estudios demostraron que con un buen entrenamiento cualquier persona puede ampliar su vocabulario de colores y aprender fácilmente a discriminar entre diferentes tonos de azul o cualquier otro color.

Referencias:

Do we perceive colours differently depending on the language we speak?: https://theconversation.com/do-we-perceive-colours-differently-depending-on-the-language-we-speak-192116

Do we perceive colors differently depending on the language we speak?: https://phys.org/news/2022-10-differently-language.html

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