Todos sabemos que para los astrónomos del siglo XV la Tierra alguna vez fue plana, y para los geólogos del siglo XX los continentes eran estáticos. Afirmaciones científicas de este tipo, que finalmente pierden validez, las podemos encontrar en todas las categorías y disciplinas. 

Es justo por eso que muchas personas escogen una postura de “humildad intelectual” hacia las ciencias. Básicamente, prefieren no creer que existe una verdad absoluta, y por ende, que todas las afirmaciones científicas tienen fecha de caducidad. 

Pero este escepticismo forzoso tampoco nos ayudará a entender cómo funciona el mundo, cuál es nuestra historia o hacia dónde vamos. 

Si alguna vez has sentido que ya no puedes confiar en las ciencias por todos los cambios de paradigma (creencias y conocimientos) que hemos vivido, nosotros te daremos razones para seguir creyendo.

1# Las afirmaciones científicas no son efímeras

Muchas teorías aristotélicas aún tienen vigencia / Vía Pixabay

Quizás para algunas personas parezca sensato pensar que “los científicos que estaban seguros de algo en el pasado siempre estuvieron equivocados». Ese suele ser, de hecho, el principal argumento que sustenta la humildad intelectual hacia las ciencias, ya que hay teorías que cambian o se reemplazan con el tiempo.

Pero ¿en verdad así funcionan las ciencias? ¿Vale la pena olvidar todos los hallazgos pasados porque son “un error”? 

Antes de que Albert Einstein desarrollara la Teoría de la Relatividad, otro prodigio de las ciencias llamado Albert Michelson descubrió las leyes fundamentales de la física y la existencia del éter. Su teoría, postulada en 1903, fue la base que utilizó Einstein para entender la velocidad de la luz. Con lo cual ambos planteamientos son válidos, aunque la Teoría de la Relatividad sea más conocida. 

Si todas las afirmaciones científicas pasadas fueran efímeras o erradas entonces cómo podríamos estar seguros de que la comida es una necesidad básica, o de qué vivimos en un planeta. Estas ideas, tengamos humildad intelectual o no, están dentro de nuestra cabeza, y no precisamente porque seamos prisioneros cognitivos del mundo en que crecimos.

2# La humildad intelectual no es una virtud

Vía Pixabay

El escepticismo no es algo malo, nos ayuda a ser más curiosos y a no dejarnos engañar fácilmente. Pero el escepticismo forzoso o humildad intelectual puede rozar muchas veces lo absurdo, ya que estamos hablando de no creer en nada. Es decir, dudar que el Sol es una estrella, que los continentes se mueven, que fumar da cáncer o que existe algo llamado “calentamiento global”.

Bajo esa lógica vivir es prácticamente como estar en un sueño o en The Truman Show.

Con esto no estamos diciendo que haya que pasar del escepticismo a la credulidad. Hay científicos que pueden equivocarse o cambiar de opinión al volver a analizar la evidencia. Pero la importancia de los estudios científicos no está solo en el hallazgo en sí, también importa lo que otros opinen. Ya sean lectores, otros científicos o la sociedad en general.

Aunque no lo parezca, el “pensamiento grupal” tiene un gran peso en la validez de las afirmaciones científicas. Les ponemos un ejemplo: la deriva continental.

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Durante mucho tiempo se creyó que los continentes no se movían. Esto debido a que había científicos con reputación que lo afirmaban. 

Sin embargo, su especulación no convenció a todos. Durante el siglo XX, la deriva continental se volvió una teoría sólida y finalmente un «hecho científico», cuando hubo una opinión consensuada entre los científicos. 

En este punto, los humildes intelectuales podría pensar que el consenso científico no prueba nada, ya que podría ser errado. Y tienen razón, pero la opinión de los científicos no fue lo único que se tomó en cuenta. 

Para descubrir la deriva continental se utilizaron instrumentos que realmente podían observar el movimiento de la tierra. Por lo tanto hasta nosotros podemos ver claramente cuál es la deriva continental y nadie en el futuro puede refutarla. En todo caso, solo decir si ha disminuido o aumentado.

Algo similar a lo que ocurre con el derretimiento de los polos.

3# Hay evidencias que sostienen cada afirmación en el mundo de las ciencias

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Quizás las primeras revoluciones del pensamiento fueron especulativas. No había instrumentos que pudieran medir, más allá de lo obvio, qué estaba pasando con el mundo. Pero con el tiempo esa brecha en las ciencias se ha solventado.

Actualmente existe una herramienta para todo. Por ejemplo, tenemos microscopios que pueden revelar el comportamiento de los virus, y sondas espaciales que pueden sacarle fotos al planeta. 

Hay cada vez más evidencias visuales, así que ojalá no tengamos en el futuro una postura de humildad intelectual tan cerrada hacia las ciencias y sus afirmaciones. 

Referencias:

Should we really believe scientific facts will last forever when history is full of revolutions in thinking? https://phys.org/news/2022-09-scientific-facts-history-full-revolutions.html

What does it mean when you say you «believe» in science or evidence? https://www.quora.com/What-does-it-mean-when-you-say-you-believe-in-science-or-evidence 

Are we really to believe that scientific facts will last forever when history is full of revolutions in thought? https://newsliveflorida.com/are-we-really-to-believe-that-scientific-facts-will-last-forever-when-history-is-full-of-revolutions-in-thought/39282/ 

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