El verano ha terminado, y con él, las interminables olas de calor que cobraron cientos de vidas humanas. Pero las expectativas meteorológicas para el otoño no son mejores.

Las tormentas están empeorando en buena parte de Europa y América por los riesgos del cambio climático. Cada día se reporta en alguna parte del mundo un huracán o una inundación severa con consecuencias alarmantes. Esto tanto para la región como para las personas que viven allí, porque sí, el frío extremo es tan letal como el calor extremo.

Hay personas cuyo estado de salud se ve afectado especialmente durante las tormentas. No por culpa de un rayo o unas gotas de lluvia, sino por todos los episodios catastróficos que deben soportar durante un temporal. En concreto, tres situaciones que explicaremos a continuación, y que ya están ocurriendo en Estados Unidos.

Los huracanes

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Entre 2020 y 2021, la Asociación Nacional Oceánica y Atmosférica se quedó sin nombres para los huracanes. Esto debido a la gran cantidad de ciclones que se reportaron en Pittsburgh, y que han vuelto este año.

Los huracanes son vientos muy fuertes que pueden llevarse pueblos enteros a su paso en el peor de los escenarios. Y en el caso más satisfactorio, suelen derribar árboles, mover automóviles o hacer volar los techos de las viviendas.

Por lo general, los países más cercanos a las costas son los que suelen recibir el impacto directo de un huracán, y por ende, en los que más sufren sus habitantes. Ya sea por bloqueos en el tráfico, goteras, golpes accidentales con una rama o un objeto volador. 

Sin embargo, todas las tormentas empeoran la salud, pues vivimos los riesgos emocionales de su llegada.

Cuando sopla un vendaval, el cuerpo puede reaccionar como si estuviera bajo un ataque, y producir lo que llamamos “reflejos de lucha”. Básicamente un estado de ansiedad que acelera el ritmo cardíaco y produce dolores de cabeza. 

Si una persona sufre problemas cardiovasculares importantes, el simple hecho de ver un huracán acercándose puede ser mortal. 

Las inundaciones durante las tormentas

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Por otro lado están las lluvias torrenciales. Quizás el riesgo más grande de una tormenta. 

Las inundaciones repentinas ya han cobrado cuatro vidas en Pittsburgh. Esto debido a los deslizamientos de tierra y a las crecidas de los ríos cerca de algunas viviendas.

De más está decir que las lluvias torrenciales pueden ser mortales si no se tiene cuidado durante y después de una tormenta. Ya sea porque el arrastre al mar, o por la destrucción de pertenencias importantes. 

Pero pocos saben que el clima húmedo y lluvioso dificulta también el metabolismo.

Estudiando las tormentas y cómo están empeorando la salud, un equipo de la Universidad John Moore ha descubierto un riesgo para las personas con sobrepeso. Al parecer, durante estas épocas es más difícil metabolizar azúcares por culpa de un desorden en la hormona llamada leptina, que le dice al cerebro cuándo el estómago está lleno.

Asimismo, el clima húmedo también empeora el dolor de las articulaciones, y puede conducir a enfermedades como la osteoartritis. 

Los accidentes durante las tormentas también son un riesgo 

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Y finalmente tenemos los peores efectos de las tormentas: los que no son causados directamente por la tormenta.

En estos últimos años más de una docena de personas han muerto por culpa de un envenenamiento con monóxido de carbono. 

¿Qué tiene eso que ver con una tormenta? Pues mucho, ya que el origen de esos accidentes en Estados Unidos fueron los generadores de electricidad y los calefactores. Dos aparatos que se usan muy a menudo durante una tormenta. 

La quema de combustible para generar calor o energía no es un problema, siempre y cuando se haga al aire libre. Pero si los generadores se instalan en casa o en el garaje el riesgo de intoxicación es inminente. En especial, si la tormenta es eléctrica.

Algunas muertes accidentales también se atribuyeron a la electrocución y al uso inadecuado de equipos eléctricos como motosierras. 

Por lo tanto, estas tormentas están empeorando nuestra salud poco a poco y son un riesgo potencial de aquí a diciembre. Así que lo mejor que podemos hacer, conociendo ya el problema, es prevenir sus consecuencias. Es decir:

  • Evitar salir durante una llovizna, por más pequeña que nos parezca.
  • No conducir durante una tormenta, ni usar aparatos eléctricos conectados a la corriente.
  • E ir bien abrigados tanto dentro como fuera de casa. 

Referencias:

Storms are getting worse. What does that mean for our health? https://phys.org/news/2022-09-storms-worse-health.html 

Ataques al corazón, gota… así afectan los fenómenos meteorológicos https://www.20minutos.es/noticia/4949007/0/ataques-corazon-gota-afectan-fenomenos-meteorologicos-nuestra-salud/ 

Hurricane Hazards https://www.weather.gov/wrn/hurricane-hazards

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