Con el COVID-19 vimos cómo los países más ricos acaparaban todas las vacunas, mientras que los países pobres debían rebuscar entre las sobras. Al parecer, la distribución de las vacunas contra la viruela del mono está siguiendo ese mismo camino.

Pero, nadie quiere que el mismo fracaso del COVID-19 se replique con la viruela del mono. Con el COVID hubo cientos de miles de muertes que podrían haberse evitado. Esto si los países de escasos recursos lograban acceder a las vacunas a tiempo y en cantidades adecuadas para poder inocular a toda su población.

Ahora con la viruela del mono sería de suma importancia que se ahonde en esfuerzos internacionales para que la distribución de las vacunas sea equitativa.

Si no se hace algo ahora, el acceso desigual de la vacuna contra la viruela del simio se volverá en la próxima desgracia mundial.

Vía Depositphotos.

Apuntar a la distribución equitativa de la vacuna contra la viruela del mono

La viruela del mono fue considerada una emergencia de salud mundial por la OMS. Por esa razón, combatirla requerirá de la solidaridad internacional.

En comparación con el COVID-19, la viruela del simio no posee el mismo nivel de amenaza. Sin embargo, aún es un problema de salud pública ya que hasta la fecha se han reportado 44 mil casos en alrededor de 99 países en lo que va del 2022.

La mayor parte de los casos se presentan en la población de hombres que mantienen relaciones sexuales con otros hombres. No obstante, el resto de las personas también pueden contagiarse del virus.

Entre la población más vulnerable se encuentran las embarazadas, niños pequeños y personas con sistemas inmunitarios comprometidos. Todo este grupo de riesgo podría desarrollar una versión más grave de la enfermedad.

Por fortuna, existen varias vacunas para prevenir una infección por viruela del mono. Entre ellas se encuentra la vacuna Vaccinia Ankara Modificada—Bavarian Nordic (MVA-BN) cuyas dos dosis ofrecen suficiente protección.

Dicha vacuna es una de las preferidas porque posee menos efectos secundarios que las anteriores versiones y puede aplicarse a embarazadas y a personas inmunocomprometidas.

Pero, la empresa encargada de producirla está cerrada y no espera producir nuevas dosis hasta 2023.

Actualmente existen almacenadas 16 millones de dosis de MVA-BN. Sin embargo, no se tiene en claro cuántas de ellas se necesitarán para controlar el actual brote.

Si se procede a una distribución desigual de esas vacunas contra la viruela del mono, no podrán estar disponibles para los grupos de riesgo de cada país.

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¿No hay señales de cambio?

Países ricos de Europa, sumados a Estados Unidos y Canadá, están acaparando la mayor parte de las vacunas existentes.

Ante este panorama, la OMS pidió a esos países que compartan las dosis. Pero hasta ahora no hay señales de que las cosas vayan a cambiar.

Hasta la fecha, ningún país africano recibió dosis de la vacuna. Por ahora, solo han estado negociando el acceso.

Lo mismo ocurriría con América Latina y El Caribe, que también estarían en etapas de negociación para adquirir dosis. Pero estas aún no están disponibles.

Un punto en contra para el acceso a las vacunas son los derechos de propiedad intelectual que impiden fabricar o vender el producto sin el permiso del titular de la patente.

Hasta el momento, solo podemos pensar que se cometerán los mismos errores que en la pandemia del COVID. Se debe hacer algo urgente para que esto no ocurra.

Referencias:

Monkeypox – the next global vaccine equity failure?: https://theconversation.com/monkeypox-the-next-global-vaccine-equity-failure-189045

Monkeypox: The next global vaccine equity failure?: https://medicalxpress.com/news/2022-08-monkeypox-global-vaccine-equity-failure.html

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