En promedio, los humanos realizamos más de 23.000 respiraciones al día, y con ello, inhalamos toda clase de gases, partículas y gérmenes en el ambiente. Pero aún así, al día siguiente nos despertamos como si nada hubiera pasado.

¿Cómo es que no nos enfermamos a diario? Pues porque tenemos un gran mecanismo de defensa en nuestra nariz: los mocos. O siendo precisos, las mucinas que protegen a la mucosa y recubren a la nariz.

Gracias a las mucinas, que están presentes en los mamíferos, podemos evadir desde bacterias hasta virus infecciosos como el Covid-19. 

Pero ¿qué son exactamente las mucinas?

Así lucen las mucinas en un microscopio / Vía Wikimedia

Quizás el nombre nos resulte familiar, ya que también hay mucinas en otros fluidos corporales como el moco intestinal o el pulmonar. Una “mucina” es básicamente una proteína muy pesada, formada por moléculas de azúcar.

Dentro de la nariz, las mucinas cumplen muchas funciones. Una de ellas es otorgarle a la mucosa esa propiedad viscosa tan vital para humectar las vías respiratorias. Pero la más importante, desde nuestro punto de vista, es la función defensiva.

Aunque las mucinas no son anticuerpos, pueden proteger a la nariz sin la ayuda de otras células. Estas proteínas poseen una técnica defensiva llamada “mucinización”, que les permite replicarse a sí mismas hasta crear una barrera anti gérmenes.

Por supuesto, ese bloqueo no es algo podamos ver a simple vista. Los científicos de la Universidad de Buffalo tuvieron que utilizar microscopios avanzados para dar con este proceso y explicar sus alcances. 

Esto es lo que hacen las mucinas dentro de la nariz

Al parecer, el proceso de mucinización comienza con una proteína que no es mucina. Los investigadores piensan que las mucosas crean cadenas cortas de aminoácidos que con el tiempo se convierten en mucinas. Esto debido a que van creando cadenas repetitivas.

Las regiones duplicadas, llamadas «repeticiones», son clave para la función de una mucina. Es gracias a estas que los azúcares pueden adherirse a los extremos, y ayudar a las mucinas con sus importantes funciones biológicas.

Para nosotros quizás este proceso sea algo normal, pero para los científicos no lo es. Esta es la primera vez que se registra la evolución de una proteína en secuencias repetitivas de aminoácidos.

“Una proteína que no es una mucina se convierte en una mucina simplemente al obtener repeticiones. Es un truco evolutivo, y ahora documentamos que esto sucede una y otra vez”.

Omer Gokcumen, investigador en la Universidad de Buffalo en Nueva York 

En este sentido, las mucinas parece que han evolucionado dentro de los mamíferos para proteger estructuras importantes como la nariz, el microbioma bucal o los intestinos. Y esto lo decimos literalmente, pues los investigadores creen que la primera mucina vino de la saliva.

De baba a proteína

Vía Pixabay

Mientras estudiaban la saliva, el equipo notó que una pequeña mucina salival en las ratas, llamada MUC10, era similar a otra dentro de las lágrimas humanas llamada PROL. Esto les desconcertó al principio, por lo que decidieron investigar en otros mamíferos.

Al poco tiempo, documentaron 15 casos en los que la evolución parecía haber convertido proteínas que no eran mucinas en mucinas. Todo ello mediante la adición de azúcares. 

Por lo tanto, el equipo concluyó que las mucinas que protegen a nuestra nariz, son en realidad gérmenes evolucionados a partir de la baba. Lo que no debería extrañarnos, ya que la saliva ha impulsado varios mecanismos evolutivos en otros animales, como las babosas o las anguilas.

Aunque es algo bastante alarmante, pues si las mucinas siguen evolucionando, podrían llegar a crear una barrera nasal tan grande que dificulte nuestra respiración.

Referencias:

This «Trick» Helped Mucus Evolve To Defend Against Disease https://www.futurity.org/mucus-slime-saliva-evolution-2790962-2/?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=mucus-slime-saliva-evolution-2790962-2 

A mechanism of gene evolution generating mucin function https://doi.org/10.1126/sciadv.abm8757

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