Existe una rara enfermedad causada por alteraciones genéticas que puede hacer que las personas que la padecen tengan un hambre insaciable. Esta enfermedad es el síndrome de Prader-Willi.

Dicho síndrome no es muy frecuente y puede darse en uno de cada 20 mil nacimientos, sin importar la raza o el sexo del afectado.

Según los expertos, este síndrome no solo causa hiperfagia, que son las ganas voraces de comer, sino que también provocaría discapacidad intelectual y problemas de conducta.

Y, como dijimos previamente, este síndrome desencadena el hambre insaciable debido a alteraciones genéticas vinculadas con genes de alelos paternos. Es decir, es una enfermedad que la traspasa el padre por medio de cromosoma 15.

Los niños que nacen con este síndrome se caracterizan por poseer hipotonía, es decir, son blanditos y casi no poseen masa muscular. Estas deficiencias hacen que dichos bebés tengan muchas dificultades para succionar el seno materno, y por lo general terminan siendo alimentados por sondas.

Consecuencias de esta patología

A medida que estos niños van creciendo, la alteración metabólica los vuelve más predispuestos a la obesidad aunque no coman más que otros niños. Por eso es importante el diagnóstico temprano para evitar problemas de salud futuros.

Los niños que tienen esta patología muestran, además, dificultades para caminar y/o hablar. Y, debido a que tienen intenso apetito, pueden comer otras cosas que no son alimento. Por consecuencia, se vuelven más obesos.

Vía Pexels.

Otras consecuencias del síndrome de Pader-Willi son la pubertad retrasada, baja estatura, pies pequeños o pies equinos, trastornos de comportamiento, hipertiroidismo e hipogonadismo, problemas dentales, diabetes y obesidad, miopía o estrabismo, y escoliosis.

Muchos de estos problemas subyacentes se pueden evitar con un diagnóstico temprano. Este debe suceder en lo posible en los primeros meses o años de vida del niño o niña con el síndrome de Prader-Willi.

Diagnóstico y tratamiento

Este síndrome es detectable debido a los síntomas comunes previamente mencionados: bebés con poca muscular y problemas para succionar el pecho, y luego, en la primera infancia, hambre voraz y obesidad.

Una vez que los niños son diagnosticados, los padres deben gestionar y controlar la cantidad de comida que sus hijos consuman. Por lo que es indispensable que tanto los padres como el entorno del niño estén al tando de qué y cuánto pueden comer, ya que estos niños deberán seguir una dieta con menos calorías.

Cuando aún son niños puede resultar más fácil gestionar su alimentación. Sin embargo, esto se torna más difícil en la adultez pues muchas de las personas con dicho síndrome muestran trastornos de conducta.

Por lo tanto es probable que estos niños y personas con el síndrome de Prader-Willi necesiten de un equipo multidisciplinario que controle su salud física y emocional.

En cuanto a un tratamiento específico, aún no existe ninguno. Pero cabe destacar que se ha avanzado mucho con el uso de la hormona de crecimiento en niños menores de 2 años.

Este tratamiento mejora la composición muscular de esos niños, haciendo que crezcan más y desarrollen más masa muscular.

Además, se ha visto que el tratamiento con la hormona de crecimiento y la educación familiar sobre la enfermedad han demostrado ser un gran equipo. Los grandes resultados de esta combinación son el aumento de la esperanza de vida y de la autonomía de las personas que conviven con este síndrome.

Referencias:

Conoce el síndrome de Prader-Willi, una enfermedad rara con la que no se puede dejar de tener hambre: https://www.infosalus.com/salud-investigacion/noticia-cononoce-sindrome-prader-willi-enfermedad-rara-no-puede-dejar-tener-hambre-20220822081447.html

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