Tomar siestas no es dañino en sí, pero que estas se vuelvan regulares puede afectar a la salud, aumentando los riesgos de ciertas enfermedades.

Este estudio es uno de los más abarcativos de su tipo y analizó 358 451 registros del Biobanco del Reino Unido.

Los riesgos que hallaron en la investigación corresponden a hipertensión y accidente cerebrovascular.

Los investigadores aclaran que las siestas no serían las responsables de dichos riesgos, sino que son más bien una advertencia sobre los problemas que pueden estar causando los malos patrones de sueño en las personas.

En estudios anteriores se encontró un vínculo entre las siestas y la hipertensión y, por consecuencia, el accidente cerebro vascular.

Tanto la hipertensión y el accidente cerebro vascular son condiciones graves de salud, que se producen principalmente por la presión arterial alta. Esta última es una de las principales causas de muerte prematura mientras que un ACV podría causar una discapacidad grave a largo plazo e incluso la muerte.

Vía Pexels.

¿Cómo las siestas regulares aumentan los riesgos a la salud?

A modo de ampliar los estudios anteriores, los investigadores del reciente estudio recurrieron a datos del Biobanco del Reino Unido.

Principalmente se centraron en analizar la aleatorización mendeliana, es decir, el efecto que tienen las variaciones genéticas en un resultado para determinar la causalidad.

La base de datos incluye información de salud que aportaron alrededor de 500 000 residentes del Reino Unido de entre 40 y 69 años, en el periodo 2006-2010. Por otra parte, realizaron cuatro veces una encuesta a participantes del Biobanco sobre la siesta diurna, entre 2010 y 2019.

De las 500 mil personas que aportaron datos al Biobanco, excluyeron a gran parte de ellas porque ya habían tenido incidentes de derrame cerebral o tenían presión alta. En total quedaron 358.451, incluidos 50.507 incidentes de hipertensión y 4.333 incidentes de accidente cerebrovascular.

El estudio reveló que los que dormían la siesta con regularidad eran hombres, fumaban, bebían a diario. También tenían niveles de educación e ingresos más bajos y reportaron insomnio y ronquidos.

Además, el estudio mostró que las siestas frecuentes estaban asociadas con una predisposición genética a la hipertensión.

En los que tenían siestas frecuentes y regulares, los riesgos a la salud se vincularon con un 12% de riesgo de hipertensión y 24% de accidente cerebro vascular.

Por el momento, los autores creen que deberán ahondar más en estudios sobre la asociación entre un sueño saludable y estas enfermedades.

Referencias:

Association of Nap Frequency With Hypertension or Ischemic Stroke Supported by Prospective Cohort Data and Mendelian Randomization in Predominantly Middle-Aged European Subjects: https://www.ahajournals.org/doi/10.1161/HYPERTENSIONAHA.122.19120

Frequent Napping Could Be a Warning Sign of Serious Health Risks, Scientists Say: https://www.sciencealert.com/frequent-napping-could-come-with-a-concerning-health-risk

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