Protegido de la reina Isabel I y del monarca Jacobo I, Sir Francis Bacon fue un célebre filósofo, político, abogado, científico y escritor inglés durante el siglo XVII. 

La mayoría lo recuerda por su gran talento con las palabras, ya que publicó obras literarias controversiales para la época, como la “Nueva Atlántida”. La primera ficción sobre una sociedad utópica en donde la tecnología y el ser humano vivían en paz y armonía.

Sin embargo, la verdadera pasión de Sir Francis Bacon eran las ciencias, y cada vez que podía, dejaba un aporte a esta comunidad de eruditos. 

Sus primeros años como ministro dedicado al pensamiento científico 

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Francis Bacon nació en Londres el 22 de enero de 1561, siendo el último vástago de Nicholas Bacon y Anne Cooke Bacon. Dos figuras de renombre que, además de ser sus padres, ostentaban altos cargos políticos en la corte británica. 

Siguiendo su legado familiar, Sir Francis Bacon fue forzado a estudiar las leyes de la corona para convertirse en miembro del Parlamento. Algo que finalmente logró en 1584, cuando la reina Isabel I se fijó en su historial académico, muy superior al resto, y pidió su traslado inmediato como consejero extraordinario

Pero lo que no sabía la reina era que Sir Francis Bacon quería ser científico, no ministro. Con lo cual sus aportes políticos fueron nulos en comparación con los científicos. 

El jóven Francis Bacon redactó durante las sesiones del Parlamento sus dos primeros escritos científicos: “El parto masculino del tiempo” y el “Tratado sobre la dignidad y los progresos de las ciencias”. Ambas obras de gran renombre actualmente, en las que Francis Bacon llegaba a la conclusión de que la investigación científica de la época no era adecuada, y precisaba de una urgente reconsideración por parte de la comunidad de eruditos.

Lo que le llevó a su primer y más grande aporte a las ciencias: el método empírico.

Sir Francis Bacon modernizó el método de estudio científico para hacerlo más preciso

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En el siglo XVII, la ciencia se basaba en la filosofía de los grandes pensadores de la Antigua Grecia. Concretamente, en las ideas aristotélicas que sugerían que la verdad científica se hallaría solo si diversos hombres con inteligencia se reunieran para debatir sobre el tema. Lo que significaba que las conclusiones científicas dependían de la subjetividad de cada pensador. 

Sir Francis Bacon estudió esta metodología científica desde los 13 años, pero nunca estuvo de acuerdo con la posición aristotélica. 

A su parecer, las ciencias debían eliminar toda noción preconcebida del mundo para analizar solamente los hechos que rodean al hombre y su entorno. No era necesario discutir sobre un fenómeno que las observaciones validaban como “verdadero”, por lo tanto se propuso crear un nuevo método de estudio.

Este método es lo que conocemos actualmente como el “empirismo” o “análisis inductivo”. Un mecanismo que se usa en todas las ciencias, especialmente en la psicología, para analizar la experiencia de un fenómeno a partir de los casos particulares. 

Básicamente, consiste en reunir una cantidad de ejemplos y observar qué características comparten entre sí. Los rasgos comunes son entonces los hallazgos de la investigación, o como Francis Bacon indica, “la verdad científica”.

Por lo tanto, a Sir Francis Bacon es a quién le debemos que las ciencias sean disciplinas escépticas, en donde los científicos no aceptan ninguna posibilidad que no puedan probar a través de la observación o la experimentación. 

Implicaciones del método empírico en la vida de Francis Bacon

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El interés de Fancis Bacon por desarrollar una nueva visión científica del mundo era enorme. Tanto así, que empezó a descuidar su labor política como mano derecha de la reina y embajador en Francia. 

Los civiles lo acusaban de actuar en contra del Parlamento sin razón aparente, por lo que el monarca Jacobo I, sucesor de Isabel I en 1607, le asignó a Sir Francis Bacon la tarea de recaudar fondos para la corona. Es decir, ser un fiscal que cobraba impuestos al reino, lo que empeoró aún más su imagen pública. 

Como resultado, en 1621 fue acusado de corrupción y maltrato, por lo que perdió todos sus cargos en el Parlamento y fue privado de libertad

Afortunadamente, Francis Bacon indultado por el rey a los pocos días. Sin embargo, el hecho de estar en prisión fue tan duro para él que, al salir, decidió abandonar la política para dedicarse únicamente a las ciencias. 

Fue así que terminó de redactar el método empírico que tenía en mente en 1620, junto con la obra “Novum Organum”. Un escrito en el que Francis Bacon defiende que la ciencia es el método más adecuado para que el hombre controle a la naturaleza. 

Aunque nunca aplicó bien esta lógica, ya que murió el 9 de abril de 1626 por culpa de una neumonía que cogió mientras experimentaba nuevas técnicas de conservación para la carne, rellenando un pollo con nieve. 

Créditos: Viajera del Tiempo

Un científico clave en el siglo XVII y ¿parte de la comunidad LGTBQ?

Sir Francis Bacon dejó atrás un método científico fundamental, sin embargo, nunca tuvo hijos que continuaran su legado.

Hace unos cuantos años, se pensó que su obsesión por las ciencias lo había alejado de las mujeres. Pero los autores contemporáneos aseguran que Sir Francis Bacon era lo que en la época se conocía como un “masculine love”. Es decir, una persona homosexual o bisexual. 

Esto explicaría porqué abandonó su hogar puritano a los 18 años, y se mantuvo soltero hasta los 45 años de edad, antes de contraer un matrimonio no consumado la viuda Elisabeth Hatton. Dos conductas muy poco comunes entre los hombres de la Inglaterra del siglo XVII.

Sin embargo, no existen escritos oficiales que lo demuestren. Así que lo mejor es que recordemos a Sir Francis Bacon por lo que lo apasionaba públicamente: la ciencia y la posibilidad de cambiar el mundo utilizando el empirismo.

Referencias:

Baconian method https://www.britannica.com/science/Baconian-method 

Francis Bacon: biografía de este pensador e investigador https://psicologiaymente.com/biografias/francis-bacon 

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