Los astrónomos del Event Horizon Telescope (EHT) han resuelto otro misterio en la Vía Láctea. Durante mucho tiempo se pensó que había un agujero supermasivo escondido en el centro de nuestra galaxia. Esto debido a que era la única explicación lógica para todos los movimientos estelares que ocurrían allí. Sin embargo, no tenían ninguna imagen del agujero negro que les ayudara a respaldar su teoría. Al menos hasta ahora. 

Aunque parezca una simple mota naranja, esta primera captura del agujero negro Sagittarius A* supone para el EHT su mayor orgullo. Incluso superior al de la icónica imagen del agujero negro M87* en la galaxia Virgo A que tomaron en 2019, pues en este caso se trata de años de trabajo duro apuntando hacia el cielo.

Toda una odisea astronómica para capturar a nuestro agujero negro

Vía Pixabay

Los agujeros negros atrapan todo a su alrededor, inclupida lo luz. Por tanto, son invisibles a los lentes de las cámaras fotográficas y de muchos telescopios antiguos.

Los astrónomos tuvieron que seguirle la pista a las deformaciones espacio-tiempo en nuestra galaxia para poder tomar esta imagen del agujero negro. Esto utilizando una técnica llamada “interferometría de línea base larga” o simplemente VLBI. 

Cada vez que veían una sombra proyectada en el centro de la Vía Láctea, capturaban una imagen con el telescopio. Estas “sombras” se forman cuando una corriente brillante pasa cerca de la materia triturada por el agujero negro. Con lo cual, al combinarlas todas, tendrían un aproximado de la imagen del agujero supermasivo.

Así estuvieron estos astrónomos desde abril de 2017. Apuntando su Telescopio Event Horizon al Sagittarius A*, y capturando frecuencias de radio y sombras en múltiples continentes hasta dar con la mancha borrosa y anaranjada que nos presentan hoy. 

¿Qué nos dice esta imagen del agujero Sagittarius A*?

La razón por la que esta imagen se ve tan borrosa, en comparación a la que sacaron del agujero negro M87*, es la misma razón por la que tardaron tanto tiempo en capturarla: el Sagittarius A* está cambiando constantemente.

El equipo del EHT descubrió esto accidentalmente mientras tomaba la imagen del agujero negro. Al parecer, esta materia supermasiva en el centro de la Vía Láctea es 1000 veces menor al del M87. En consecuencia, la materia de la que se alimenta órbita mucho más rápido a su alrededor, alterando la forma del agujero. Por tanto, puede que en estos momentos el Sagittarius A* tenga una forma diferente a la que capturaron los astrónomos. 

“Imagínese tomar una fotografía del lapso de tiempo de una bala a toda velocidad; hacerlo no es fácil”.

Event Horizon Telescope Collaboration

Quizás para un fotógrafo este rasgo único del Sagittarius A* sea malo. Pero para los científicos y astrónomos resulta bastante interesante. Sobre todo, porque juega con la Teoría de la Relatividad planteada por Einstein, y las estimaciones de Reinhard Genzel y Andrea Ghez, Premios Nobel en 2020 por sus investigaciones sobre el Sagittarius A*.

De las suposiciones sobre los agujeros negros supermasivos a la realidad 

Vía Pixabay

Los científicos comenzaron a sospechar que un agujero negro supermasivo acechaba en el corazón de la Vía Láctea a principios de la década de 1960. Esto debido a que descubrieron que las regiones extremadamente brillantes en las galaxias eran causadas por agujeros negros.

Sin embargo, no fue hasta 1974 que hallaron lo que parecía ser una mancha en el centro de la galaxia: el Sagittarius A*.

Desde entonces, lo único que habían podido determinar los científicos, sin imágenes, era que este agujero negro tiene un velo de varias capas. La primera de gas y polvo, que oculta al Sagittarius A* de los telescopios a 26 mil años luz de distancia. La segunda de dispersión, que desvía las ondas de radio. Y la última llena de vacío, pues es la que rodea al propio agujero negro.

En este sentido, era un rincón oscuro del espacio del que solo podían sacarse suposiciones sobre su tamaño, su fondo brillante y el tipo de materiales que engullía. 

Si bien esta imagen no nos revela cómo funciona el Sagittarius A* en el corazón de nuestra Vía Láctea, podría utilizarse para entender mejor a los agujeros negros supermasivos. Así que no perdamos la esperanza.

Referencias:

The First Picture of the Black Hole at the Milky Way’s Heart Has Been Revealed https://www.scientificamerican.com/article/the-first-picture-of-the-black-hole-at-the-milky-ways-heart-has-been-revealed/

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