¿A quién no le gusta compartir su vida con niños y perros? Ambos son los miembros más alegres y divertidos de la familia, por lo que juntos deberían ser un dúo ideal. Sin embargo, la primera interacción entre niños y perros suele terminar en mordidas, hospitalizaciones o visitas al veterinario. 

Los perros son las criaturas más amigables que hay. Pero eso no significa que vivan dando brincos de alegría cada vez que ven a una persona. Si no están acostumbrados a los niños, es posible que reaccionan con agresividad. Inclusive, conociendo al niño, puede que el perro ataque por el simple hecho de sentirse estresado. Es por eso que el equipo médico de la Universidad de Tasmania aconseja que los padres y niños aprendan a acercarse a los perros de manera segura. Esto mediante tres consejos de convivencia básicos.

1# Darle al perro la posibilidad de elegir cómo presentarse

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Al igual que pasa con las interacciones entre humanos, la presentación entre niños y perros puede variar mucho. Cada perro es diferente. Hay algunos que saltan sobre cualquier persona con tal de recibir una caricia. Mientras que hay otros que prefieren mantener su distancia, hasta que ese desconocido pasa a ser habitual en su entorno. 

En este sentido, correr a acariciar a un perro tímido puede ocasionar que este se asuste y ataque. Especialmente si está en su cama o a punto de terminar su comida. Zonas que los perros ven como su «rincón particular».

Quizás con el tiempo estas mascotas peludas permitan que los infantes invadan su espacio personal. Pero para una primera interacción entre niños y perros lo mejor es ser prudentes con la distancia. Lograr que el niño se pare a unos dos metros del perro al que quiere acariciar, y esperar un par de minutos a que el cachorro se acerque por su cuenta. 

Incluso existen formas de preguntarle al perro si quiere que lo acaricien en ese momento. Por ejemplo, dando dos o tres palmaditas en la pierna del niño, seguido de una pausa para animarlo a que se acerque. 

Si el perro viene a ”dar la patita” o a decir “hola”, el niño puede recompensarlo con una palmada en el costado. Nunca en la cabeza del perro. 

Por el contrario, si se aleja o se inclina, es porque no está de humor para presentarse hoy. Con lo cual es mejor detener las palmadas e intentar la interacción entre niños y perros otro día.

2# No quitarle los ojos de encima al perro durante las primeras interacciones con el niño

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Algunos perros sociables pueden ver al niño como un reflejo de su dueño. Lo que lejos de ser positivo acaba en tragedia. Después de todo, ver a un San Bernardo abalanzarse sobre un niño o morderle la ropa no es nada agradable, aunque lo haga como un «juego». Es por eso que hay que enseñarle al perro cómo divertirse de manera segura con niños pequeños.

Ponerle una correa antes de que llegue el niño puede ser una buena forma de evitar estos malos hábitos. También educar al perro con golosinas para que se mantenga en cuatro patas sobre el suelo. Pero sobre todo, vigilar cómo es la interacción con el niño una vez que el perro entró en confianza.

Si el perro se emociona demasiado y empieza a dar vueltas o brincos, lo mejor sería dar por finalizada la reunión y alejar al niño. Esta actitud significa que el cachorro ya lo aceptó como un miembro de la familia. Lo que resta es entrenarlo para que no lastime al niño mientras es pequeño. 

3# Hablar con el perro y entenderlo

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Los perros entienden muy bien el lenguaje humano, por lo que nosotros también tenemos que esforzarnos por entender las señales que nos comunican.

Cuando los perros sienten miedo, reaccionan de cuatro formas diferentes: encogiéndose, metiendo la cola entre sus patas, dejando caer sus orejas o huyendo. Si obviamos estos signos de incomodidad en la interacción y acercamos al niño, el perro acabará por considerarlo una amenaza. En consecuencia, pasará del miedo a la ira y lo morderá.

A los niños pequeños les resulta difícil identificar el lenguaje corporal de los perros. Es por eso que los padres o dueños de las mascotas deberían estar siempre presentes para vigilar sus conversaciones. E incluso detener la interacción, si el perro o el niño no se están entendiendo.

Consejos de interacción con niños que aplican para todos los perros

Los investigadores de este estudio analizaron los casos de celulitis, fracturas, mordeduras y traumas por ataques de perros en Australia, y encontraron un patrón. Todos los niños menores de nueve años hospitalizados fueron atacados por sus perros o por cachorros del vecindario. Con lo cual, estos consejos aplican tanto en el hogar como fuera de este. Para todos los perros que convivan con niños pequeños.

Aquí lo importante es entender que las interacciones entre niños y perros deben trabajarse día a día para que ambas partes aprendan a convivir y ser un dúo dinámico.

Referencias:

To pat or not to pat? How to keep interactions between kids and dogs safe https://phys.org/news/2022-05-interactions-kids-dogs-safe.html 

The incidence of public sector hospitalisations due to dog bites in Australia 2001-2013 https://dx.doi.org/10.1111/1753-6405.12630

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