Es común pensar que la evolución de una especie o de un virus fue producto de una mutación aleatoria, pues es lo que muchos científicos en el campo de la biología nos han dicho constantemente. Pero una nueva investigación revela que las mutaciones no son cosa del azar como cree la ciencia, sino parte de un propósito mayor que desconocemos.

Una mutación con propósito

Créditos: Very Well Heath

La investigación publicada en Nature sugiere que el ADN no muta con tanta facilidad. Esto debido a que, durante el estudio de la flor berro thale (Arabidopsis thaliana), los científicos descubrieron que los genomas poseen sistemas de reparación extremos que ayudan a evitar un cambio severo que pueda descompensar biológicamente al organismo.

Siempre pensamos en la mutación como cosas al azar, pero resulta que la mutación no es aleatoria, sino generada por agentes externos que eluden los mecanismos celulares de protección”.

Gray Monroe, científico en la Universidad de California

De hecho algunas especies poseen un mecanismo de muerte celular programada, conocido como “apoptosis”. Este es llevado a cabo por los genomas, los cuales se enrollan alrededor de la cadena de proteínas del ADN para destruir a la célula infectada o incluso matar a la especie, si la mutación es muy severa.

Parte de la selección natural

Por muchos años se ha seguido la corriente de pensamiento de Darwin sobre la evolución de las especies, en la que se plantea que las mutaciones ocurren al azar para adaptarse al entorno. Por tanto, pueden ser buenas o malas.

Sin embargo, muchos expertos del siglo XX como Monroe han comprobado que existen ciertas regiones del genoma que son mucho más propensas a las mutaciones que otras. De manera que, si bien la selección natural no es un mito, tampoco es el único factor determinante cuando se habla de una mutación.

Entonces… ¿Qué fuerza a las mutaciones si no es el azar?

Créditos: Getty Images

De acuerdo a Gray Monroe, científico y principal líder del estudio, una mutación o variante genética no depende tanto del azar, sino de la ciencia genómica. La cual explica que, para que se produzca una mutación, deben darse dos procesos fundamentales:

  • Primero, el ADN debe alterarse dentro de las células de la línea germinal, es decir, las células que transmiten su material genético que da lugar a la descendencia de esa especie. Esto se logra mediante la variación de alguno de los genes que conforman la secuencia; bien sea a causa de un daño químico, por un error en la duplicación genética de cromosomas o por la pérdida de un gen irreparable.
  • Después, debe darse una coevolución alrededor de los genes. Esto debido a que las mutaciones de un solo gen o “letra” no alteran ni la forma ni la función del organismo. Por tanto, no puede ser considerada una “mutación” propiamente hasta que no se desarrollen cambios en conjunto. Algo que sí depende, en mayor o menor medida, de la selección natural.

En este sentido, los hallazgos publicados por Gray Monroe y su equipo sobre las mutaciones y el azar, podrían ayudar a la ciencia a comprender la evolución de todas las especies. Además de contribuir a predecir qué genes tienen más probabilidades de mutar frente a otros.

Referencias:

Mutation bias reflects natural selection in Arabidopsis thaliana https://doi.org/10.1038/s41586-021-04269-6

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