A simple vista, Urano y Neptuno parecen los planetas más aburridos y helados del sistema solar. Pero no todo siempre es lo que parece, pues dentro de sus capas exteriores se produce un fenómeno espectacular: la lluvia de diamantes.

Estos “gigantes de hielo”, como los describen los astrónomos, son los únicos planetas capaces de producir este granizo. Esto debido tanto Urano como Neptuno están compuestos por moléculas de agua, amoníaco y metano, que propician el diluvio helado.

La ciencia detrás de la lluvia de diamantes

Créditos: Pinterest

A pesar de que se ha demostrado que estos planetas gélidos poseen núcleos rocosos comprimidos, sus superficies están rodeadas por capas de agua. Una rareza cuántica que convierte a Urano y Neptuno en “sopas de cultivo inestables”, capaces de cambiar la materia de un estado sólido a uno líquido y generar fenómenos climáticos curiosos.

El más importante de todos, quizás, la “lluvia de diamantes”. Un concepto propuesto por primera vez en 1977, en el que se plantea la existencia de temperaturas opuestas que ejercen presión dentro los gigantes.

Las regiones internas de los mantos de estos planetas probablemente tengan temperaturas superiores a los 12 mil grados. Mientras que las capas más externas de los mantos son algo más frías, de unos 2 mil grados. Es lógico que ambas presionen las moléculas cristalinas y colapsen”. 

aul Sutter, astrofísico del SUNY Stony Brook

Tales presiones generan la ruptura de ciertos compuestos planetarios como el metano, lo que obliga a las cadenas moleculares a presionarse y formar patrones cristalinos que se asemejan a los diamantes. 

Lo curioso de este proceso es que, debido al cambio de peso, los diamantes no pueden mantenerse en el manto externo frío y se ven forzados a caer al manto interno y caliente. A medida que descienden, estos “diamantes” se van evaporando a causa del calor y, como resultado, regresan al manto a donde pertenecen. Esto para volver a endurecerse y repetir el ciclo de flujo molecular, que si vemos, es similar al proceso fluvial de la Tierra.

Emulando diamantes

La mejor manera de validar esta teoría sobre el ciclo de lluvias de diamantes sería enviar una nave espacial a Urano o Neptuno. Sin embargo, no parece una opción viable después de lo ocurrido con el Voyager 2; por lo que los científicos han recurrido a “emular” el proceso lluvia en los laboratorios.

El experimento en cuestión, realizado por Paul Sutter, fue capaz de crear una lluvia de diamantes de poliestireno a nivel nanométrico, utilizando para ello, láseres de diferentes temperaturas. Esto último con el fin de de emular las presiones entre el manto externo e interno de los dos gigantes.

Urano y Neptuno no contienen grandes cantidades de poliestireno, pero el plástico era mucho más fácil de manejar que el metano en el laboratorio y, presumiblemente, se comporta de manera muy similar”.

Paul Sutter

Las lluvias de diamantes… ¿Posibles solo en Urano y Neptuno?

Créditos: Only Natural Diamonds

Gracias a este experimento sobre la composición de los gigantes de hielo y sus estructuras internas, los científicos obtuvieron la respuesta que tanto buscaban desde hace más de treinta años: la lluvia de diamantes es real.

Sin embargo, nada puede corroborar que se esté llevando a cabo en Urano o Neptuno en estos momentos.Esto debido a que múltiples sondas se han pérdido en su trayecto hacia ambos gigantes, por lo que no existen evidencias visuales que corroboren las lluvias de diamantes.

Los astrónomos están investigando nuevas formas de analizar estos planetas del sistema solar, pero de momento, lo único que la ciencia puede decir respecto a las lluvias de diamantes es que son posibles y asombrosas.

Referencias: 

Yes, there is really ‘diamond rain’ on Uranus and Neptune https://www.space.com/diamond-rain-atmosphere-uranus-neptune

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