Varias películas como ‘Don’t Look Up’ se han encargado de mostrarnos el mismo escenario catastrófico: un asteroide que choca contra la Tierra y que acaba con toda la vida en ella. La amenaza de muerte inminente podría atemorizarnos, pero, ¿realmente es tan probable que esto ocurra? Vamos a averiguarlo.

Un gran protector

No solemos escuchar muy seguido sobre los impactos de meteoritos en nuestro planeta, y esto se debe a la ayuda de un planeta que parece ser nuestro escudo protector: Júpiter.

Este gigante de nuestro sistema solar prácticamente absorbe los cuerpos celestes gracias a su enorme atracción gravitacional, por lo que los impactos terminan siendo comunes en este planeta.

Sin embargo, la idea del gran protector aún está siendo debatida en el gremio científico, pues se tiene la teoría de que la atracción gravitacional de este planeta en conjunto con la de Saturno podría estar enviando algunos cuerpos celestes hacia la órbita terrestre, generando completamente lo contrario.

Caen más meteoritos de lo que pensabas

Aunque no lo creas, la verdad es que los impactos de meteoritos en nuestro planeta son muy comunes. De hecho, son absurdamente frecuentes, pues se estima que al año caen unos 17.000 meteoritos en la Tierra.

Esta estimación publicada en Geology la hizo un grupo de investigadores de la Universidad británica de Manchester y del Imperial College de Londres, y descubrieron que la Antártida es la zona de nuestro planeta en donde se observan más de estas rocas espaciales, pero no debido a que ocurran más impactos ahí, sino que es en esta zona blanca en donde es más fácil ubicarlas.

De hecho, la zona con más impactos es el ecuador, mientras que en los polos ocurre apenas 65% de las caídas totales.

Gracias a este estudio, se calculó con más precisión la probabilidad de impacto de meteorito de mayor tamaño en la Tierra: 

Este riesgo es un 12% más alto en el ecuador y un 27% más bajo en los polos que si el flujo [de meteoritos] fuera globalmente uniforme.

Geoffrey Evatt, coautor del estudio.

Estamos preparados

La verdad es que, a pesar de todo, los astrónomos se ha encargado de cubrirnos las espaldas en estos casos, y cuentan con diversos métodos para controlar un escenario como este.

Por ejemplo, la NASA cuenta con un Indice de Impacto en el cual se registra la probabilidad de que un cuerpo celeste choque contra nuestro planeta y, de momento, no hay por qué alarmarse. Por ejemplo, el asteroide de 300 metros bautizados como Apofis, que es uno de los asteroides potencialmente peligrosos (PHA, por sus siglas en inglés) con más probabilidades de impacto con la tierra en el 2068, podría chocar contra nuestro planeta en un 0.00089%, es decir, tiene una probabilidad de 1 entre 150.000.

Y en caso de que algún cuerpo celeste se avecine inminentemente, también estamos preparados. Esto es gracias a un plan de la NASA llamado “Estrategia y plan de acción para la preparación de objetos cercanos a la Tierra”, en donde se describen todos los procesos con los que contamos en estos casos.

Por ejemplo, luego de detectar y prevenir, describen cuáles serían los planes de desviación de un asteroide. Esto incluso lo han puesto a prueba recientemente con el lanzamiento de la misión DART en noviembre del 2021.

Entonces, si a bien vamos, las probabilidades de impacto son bastante bajas, y en caso de que estas aumenten, es posible hacerle frente a este escenario. ¡Gracias, ciencia  y tecnología!

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