En una sociedad en la que prima tanto el culto a la imagen los trastornos de conducta alimentaria (TCA) están a la orden del día. Diariamente escuchamos casos de anorexia, bulimia y el trastorno por atracón —también conocido como binge eating en inglés—, pero hoy conviene hablar de otro trastorno que quizás no es tan conocido: la ortorexia.

La ortorexia implica una obsesión por comer sano que afecta nuestra vida diaria y social porque es patológico. Etimológicamente proviene de los vocablos griegos orthos (correcto) y orexis (apetito) y fue descrito originalmente en 1997 por el doctor Steve Braman en Estados Unidos.

Este trastorno, que puede llegar a ser incluso obsesivo-compulsivo, puede conllevar una “dieta restrictiva y un aislamiento social compensatorio”, según se menciona en un reporte liderado por Javier Aranceta Bartina en 2007.

Preocuparse por comer sano…pero no obsesionarse

Dos personas preparando una ensalada en la cocina.
Imagen: Jason Briscoe via Unsplash

Está claro que la comida procesada y artificial dista de ser beneficiosa para la salud humana, pues ya se ha demostrado la cantidad de padecimientos y enfermedades que pueden acarrear los excesos que cometemos en nuestra dieta. Un alto consumo de azúcar, sal, grasas procesadas y alcohol puede traducirse en una preocupación de salud que puede tornarse seria.

No obstante, si bien se aprecian el interés y la determinación a llevar una dieta más saludable, la otra cara de la moneda que podría ser contraproducente es la ortorexia. ¿En qué sentido? Si una persona va a un restaurante o a casa de algún amigo que le invite a comer y no hay nada apto para su criterio alimenticio, esa persona podría saltarse la comida por miedo a hacerse daño.

¿Cómo identificar a alguien con ortorexia?

Mujer en bikini sosteniendo una piña a nivel de su abdomen.
Las personas que padecen ortorexia tienden a obsesionarse con su imagen física hasta el punto de no comer casi nada, por lo que son más propensas a sufrir de anorexia. Imagen: Engin Akyurt vía Unsplash

Por lo general, las personas que son más propensas a sufrir de este trastornos son aquellas con anorexia en su historial médico, por ser personas que se obsesionan con su imagen física hasta el punto de no comer casi nada.

De acuerdo con Aranceta, hay cuatro fases que podemos identificar en una persona con ortorexia:

•Pensar muy bien qué se va a comer ese día o en los siguientes, basándose en los requisitos que tiene una dieta saludable.

•”Compra meticulosa o hipercrítica” de los alimentos de esas comidas

•Preparación de las comidas empleando técnicas que no perjudiquen la salud

•Satisfacción o culpabilidad por cumplir o no todos los pasos anteriormente mencionados.

De no cumplir todas las normas a cabalidad, estas personas suelen castigarse imponiéndose sanciones o autocríticas que suelen ir acompañadas a una mala relación con la imagen corporal.

“Si alguno de los días no es posible o no ha sido posible cumplir estos ritos, se instaura un sentimiento de culpabilidad y preocupación por la trasgresión o por el no cumplimiento del perfil interiorizado. Esta situación intensa ocasiona el aislamiento social de estas personas que no acuden a eventos colectivos o a comidas convencionales ante la certeza de que no van a poder incorporar los alimentos y bebidas “saludables” que para ellos son de insoslayable necesidad”.

Javier Aranceta Bartina

Hay maneras clínicas de diagnosticar la ortorexia. Bratman propuso un cuestionario que hoy ha sido modificado y ajustado a nuestros tiempos, como el diseñado por Aranceta en 2007. En dicho cuestionario se evalúa el peso emocional y psicológico que se le pone a la comida sana en el que a mayor cantidad de respuestas afirmativas se detemina que existe una obsesión por la alimentación sana y que es momento de buscar ayuda profesional.

El peso de la imagen corporal vs. la presión social

Otros TCA como la anorexia y la bulimia tienen que ver más con métodos dañinos para encajar nuestra imagen corporal a lo que imponen los medios de comunicación. Estos casi siempre deben tratarse en terapia conjunta con un especialista en nutrición y un psicólogo o psiquiatra para tratar la raíz de esas conductas.

No obstante, la ortorexia podría ser más difícil de detectar porque las personas que lo padecen buscan tener una buena alimentación, pero poniendo en riesgo su interacción social, lo cual también afecta nuestra salud mental.

Mujer levantándose de una cama poniendo el pie en una báscula para pesarse.
Imagen: Alan KO vía Unsplash

Sea cual sea la causa, es importante resaltar que todos los cuerpos son diferentes y que nuestro valor no puede ser definido por una revista, diseñador o influencer. Si queremos comer bien que sea porque realmente queremos un bienestar, no para agradar al otro. 

Una visita al psicólogo no caería mal de vez en cuando, así que si sientes que estas pasando por un TCA o conoces a alguien, busca ayuda.

Referencias: 

Ortorexia o la obsesión por la dieta saludable: http://ve.scielo.org/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0004-06222007000400002

La ortorexia: ¿puede perjudicarnos comer sano?: https://theconversation.com/la-ortorexia-puede-perjudicarnos-comer-sano-172626

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