Desde que Copérnico demostró que el Sol es el centro de nuestra galaxia, muchos han considerado a este astro amarillo como la mayor estrella en el Universo. Paradójicamente, el postulado reciente de David Kipping plantea que el Sol esta lejos de ser la estrella más importante en el cielo, pues ese lugar corresponde a “las enanas de color rojo”. 

Estrellas que no solo son mucho más frías y longevas que nuestro Sol, sino que constituyen hasta el 75 por ciento de todas las estrellas de la Vía Láctea. Las cuales podrían ser un punto de referencia para ubicar otros planetas y otros organismos cósmicos que habiten en el Universo.

El conflicto entre las estrellas amarillas y las rojas

Créditos: Reutera

Los astrónomos del siglo XVI habían mirado al Sol como la fuente de vida y de respuestas del Universo. Pues estimaron que era el astro más brillante, grande y longevo de la galaxia, que había surgido hace más de 10 mil millones de años tras el Big Bang. 

Una hipótesis que se elevó cuando se determinó la existencia de otras galaxias y planetas, puesto que estos científicos consideraron que, así como el Sol era el centro de nuestro Sistema Solar, debían existir otros “soles” o enanos amarillos que fueran el centro de esos planetas.

Sin embargo, Michael Richmond lanzó en su trabajo de 2004 una teoría en contra de esta creencia popular. La paradoja explicaba que existía otro tipo de estrellas en el cielo, las estrellas enanas de color rojo, que eran más abundantes pero dificiles de percibir debido a su pequeño tamaño y su bajo punto de ebullición. 

Una postura que no fue considerada hasta este 2021, cuando el astrónomo David Kipping de la Universidad de Columbia publicó un artículo explicando en qué consiste esta paradoja del cielo rojo planteada por Richmond. Así como por qué aún no hemos encontrado ninguna otra forma de vida inteligente en el gran Universo. 

¿Cuál es la paradoja del cielo rojo?

Estrella roja Krepler | Créditos: ABCBlogs

Este supuesto de Kipping plantea que el Sol es la única estrella amarilla gigante en el espacio. En contraposición, el resto del Universo se encuentra lleno de abundantes estrellas rojas cósmicamente especiales, que orbitan de manera estable en la Vía Láctea.

Además no emanan tanto calor, por lo que suelen encontrarse exoplanetas rocosos del tamaño de la Tierra que orbitan cerca de ellas y presentan temperaturas estables para el desarrollo de la fauna y flora. En este sentido, lo que nos plantea esta paradoja es que el cielo podría albergar vida al menos en alguna parte, todo gracias a la existencia de estrellas enanas de color rojo que orbitan con más frecuencia que el Sol. 

Resolver esta paradoja revelaría una guía para la orientación de futuros experimentos de detección de vida remota y los límites de la vida en el cosmos, que planteaba Fermi en el siglo XX”.

David Kipping

Resoluciones para la paradoja del cielo rojo

Créditos: Natgeofe

Como parte de su análisis, Kipping planteó cuatro posturas diferentes que explicarían no sólo la veracidad de esta paradoja del cielo rojo, sino su importancia para el descubrimiento del cosmos. 

Resolución I: El Sol, un resultado inusual

Plantea que si la velocidad a la que surge la vida alrededor en las estrellas amarillas y las rojas es similar, entonces la Tierra orbitando alrededor del Sol fue un resultado aleatorio del Universo. Algo que va en contra del principio copernicano que establece que no hay “observadores ni planetas privilegiados en el Universo”.

Resolución II: Vida inhibida bajo un cielo rojo

Este supuesto puede parecer una paradoja a lo mencionado sobre la abundancia de estrellas en el cielo, pues Kipping sostiene que las enanas amarillas podrían ser más habitables que las enanas de color rojo. Esto debido a que las estrellas rojas tienden a ser ruidosas y generar llamaradas que pueden desencadenar mareas y el colapso atmosférico. Algo que dificulta el desarrollo de la vida en los planetas cercanos a estos astros.

Resolución III: Una ventana para la vida

Tiene que ver con la fase previa al desarrollo de la estrella, y plantea la razón detrás de la longevidad de las estrellas rojas. Al parecer, durante esa fase previa a la absorción de hidrógeno, la estrella arde desmesuradamente. Para las enanas rojas, este proceso es lento y dura mil millones de años. A diferencia de las estrellas blancas que el desarrollo es mucho más acelerado y propicia los gases de efecto invernadero. Lo que implica que el desarrollo de biología cerca de enanas blancas y amarillas es mucho más largo que en las enanas rojas.

Resolución IV: La escasez de puntos rojos

Plantea que si bien el 16% de las enanas rojas con exoplanetas son habitables, no es seguro que alberguen vida cósmica. Ya que no son fáciles de identificar por su brillo. En este sentido, Kipping plantea que la vida inteligente es una paradoja en el cielo y se genera universalmente entre las enanas de color rojo y enanas amarillas.

Las estrellas rojas como mecanismos de estudio del cosmos

Lo que hace que esta sea una explicación interesante es que, incluso cuando la respuesta varía entre una resolución y otra, todas apuntan a la existencia de vida en el Universo. La cual puede ser hallada a través del estudio de estos enanos rojos. 

A medida que nuestra tecnología mejore, por ejemplo, podremos ver mejor las estrellas enanas rojas de menor masa, buscar planetas en órbita alrededor de ellas y observar más de cerca su habitabilidad potencial”.

David Kipping

Por tal motivo, la paradoja del cielo rojo se ha convertido en el interés central para la astrobiología y el Instituto SETI de la NASA. Porque, si bien resulta extraña y un tanto hipotética, podría ser la vía más rápida para determinar la vida extraterrestre. Una pregunta fundamental que se ha hecho el hombre desde que aprendió cómo ver el cosmos.

Referencias:

Formulation and resolutions of the red sky paradox https://doi.org/10.1073/pnas.2026808118

Late stages of evolution for low-mass stars http://spiff.rit.edu/classes/phys230/lectures/planneb/planneb.html

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