La esperanza de vida de la humanidad es aún uno de los temas de debate más importantes del siglo XXI. Puesto a que algunos científicos declaran que los seres humanos pueden  vivir para siempre, mientras que otros discuten que, no existe la inmortalidad. Un conflicto que es tan viejo como la historia humana, pero que pronto podría tener una resolución.

La longevidad humana, una diatriba histórica

Créditos: Inverse

La preocupación inicial de los humanos por si podrían vivir para siempre inició en  1875. Momento para el cual la revista Harper’s Weekly declaró que un tal Lomer Griffin de Lodi de Ohio era el hombre más longevo del mundo, con 116 años de edad. 

Una noticia que conmocionó a todos con asombro y escepticismo. Especialmente en el caso de William John Thoms, un demógrafo inglés quien, analizando los sondeos existentes hasta la fecha, expresó que los humanos no podían vivir más de 100 años. 

A partir de ese momento, estadistas y científicos trabajaron en conjunto para dar una respuesta lo más precisa posible a esta situación. Concluyendo que si bien la mayoría de los humanos no alcanzan a superar los 100 años de edad, existían excepciones a esta “media” que parecían vivir para siempre. Tal fue el caso de Lomer Griffin o la francesa Jeanne Calment, quienes llegaron a más de 120 años.

La ciencia de la vida humana

Los científicos aún discuten cuál podría ser la edad máxima para los humanos, o si existe algún límite que les impida vivir por siempre. Desgraciadamente, no se ha determinado algún tipo de célula o patrón genético que esté vinculado a la longevidad. 

Sin embargo, esto no ha detenido el desarrollo de estudios controversiales que sugieran que los métodos de análisis estadísticos son incorrectos. Pues ponen un tope a la duración de la vida humana considerando únicamente los datos observados. Lo que deja por fuera a aquellos que aún no han sido registrados y podrían vivir mucho más allá de la edad máxima que para este momento ronda los 120 años.

Tales conclusiones contradicen las viejas afirmaciones de Thoms y otros de que la naturaleza imponía un límite estricto a la dieta y los hábitos de vida de cada cultura”.

Léo Belzile, estadista en Annual Review of Statistics and Its Application

Algo que no tendría sentido si consideramos que, la mayoría de los que afirmaban tener una edad superior a la media, eran falsos. Bien por errores en el registro de los documentos de defunción, o sólo por un intento de ganar popularidad postmortem.

Entonces… ¿Los humanos no pueden vivir para siempre?

Créditos: Genetic Engineering and Biotechnology News

Más allá de si la mayoría de las personas mienten sobre su edad, si existen casos comprobados de personas que han “vencido a la muerte” y superado los 110 años de vida en perfectas condiciones. Tal es el caso de Kane Tanaka, una sedentaria japonesa que aún sigue con vida y conserva pleno uso de sus facultades.

En este sentido los investigadores han determinado que el riesgo de morir cambia cada año. Para la época de Lomer Griffin, las estadísticas mostraban que el riesgo de muerte era alto, por lo que las personas llegaban con suerte a los 90 años. Pero desde los 80 años, la tasa de mortalidad ha empezado a disminuir progresivamente. 

Además, existe un efecto matemático denominado “Ley de mortalidad de Gompertz-Makeham”, la cual establece que, a medida que el ser humano aumenta sus años de vida, la probabilidad de mortalidad se reduce, creando una suerte de “estabilidad” al momento en el que la persona alcanza los 105 años. 

El análisis de esta “fuerza de la mortalidad” parece entonces indicar que si es posible que el ser humano pueda vivir durante muchos años, más no parece indicar que pueda ser para siempre. 

La matemática humana y su relación con la longevidad

Afortunadamente, existen algunos matemáticos que han ido más allá del ámbito estadístico y biológico, analizando las colecciones históricas de longevidad para establecer una matriz de edad común entre países. 

Curiosamente, aunque llegaron a la conclusión de que el límite humano mínimo era de al menos 130, no determinaron un límite superior. Matemáticamente, esto significa que las edades más altas en una población son tan variadas que pueden ser consideradas infinitas o “inmortales”. 

Si las matemáticas son correctas al indicar que no hay un límite de longevidad real, el récord de vejez podría continuar subiendo a edades ahora inimaginables. Incluso es concebible que alguien alcance los 130 en este siglo”.

Léo Belzile

Una suposición que, de comprobarse, podría cambiar completamente el sistema de seguridad social y pensiones en el mundo, así como el desarrollo de la cultura y las sociedades.

Sin embargo, Belzile recuerda que es muy complejo traducir las matemáticas a lenguaje cotidiano, por lo que no debe tomarse como “literal” la idea de que los humanos puedan vivir para siempre. En su lugar,  debería utilizarse la información obtenida para comprender el envejecimiento y ayudar al desarrollo de tratamientos para prolongar la vida.

Referencias:

Can Humans Live Forever? Why there may be “no limit” to longevity https://www.inverse.com/mind-body/can-humans-live-forever

Life expectancy at birth https://data.worldbank.org/indicator/SP.DYN.LE00.IN

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