La evolución de los mamíferos desde la concepción hasta el desarrollo del feto constituye una de las etapas más maravillosas del mundo animal. Pues representa la batalla constante por la vida, y la etapa de desarrollo de órganos y suministros destinados a la nutrición del feto. 

Sin embargo, son muy pocos los estudios enfocados en identificar por qué algunos fetos crecen mal en el útero. Sin embargo, los científicos de Cambridge han detectado recientemente una señal que parece usar el feto para mandar señales a la placenta, y que podría explicar este problema de dearrollo fetal.

¿De qué depende la nutrición del feto?

Créditos: Menudos Peques

A medida que el embrión crece y se convierte en feto, necesita de cada vez más nutrientes. Para obtenerlos, este envía una señal a la madre a través de los vasos sanguíneos de la placenta. Sin embargo, la llegada de este mensaje no siempre es exitosa.

El feto necesita alimento de su madre, y los vasos sanguíneos saludables en la placenta son esenciales para ayudarlo a obtener la cantidad correcta de nutrientes que necesita”.

Dr. Ionel Sandovici, investigador de la Universidad de Cambridge

De hecho, se estima que entre el 10% y el 15% de los bebés crecen mal en el útero. Esto debido a que los vasos sanguíneos en la placenta son demasiado pequeños como para lograr el traspaso de nutrientes.

Los científicos habían teorizado que esta variación entre el tamaño de los vasos sanguíneos se debía a algún catalizador o inhibidor celular. Pero no fue hasta la llegada de los investigadores de la Universidad de Cambridge que se comprobó esta teoría.

La batalla genética detrás de la nutrición del feto 

Créditos: Francis Crick Institute

Los investigadores utilizaron ratones genéticamente modificados para mostrar cómo el feto produce una señal para estimular el crecimiento de los vasos sanguíneos dentro de la placenta y favorecer su nutrición. 

Como resultado, obtuvieron que esta señal fetal era enviada entre las 29 semanas de gestación, a través del cordón umbilical. Se determinó que esta señal, denominada como IGF2, resultaba ser similar tanto en ratones como en humanos; y se asociaba directamente con el crecimiento del feto. 

Los bebés que son demasiado grandes o demasiado pequeños tienen más probabilidades de sufrir o incluso morir al nacer. Esto debido a que poseen un mal equilibrio de IGF2, lo que se traduce en un mal equilibrio nutritivo en sus células”.

Dr. Ionel Sandovici

De acuerdo al estudio, la presencia de IGF2 promueve el crecimiento de los órganos fetales. Pero, desgraciadamente, no es la única proteína presente en la placenta. Pues los dos genes que producen el IGF2, segregan también otra proteína denominada “IGF2R”, en un proceso conocido como “impronta genómica”. 

En este sentido, los genes de la placenta identifican dos tipos de copias: una del gen IGF2 heredado del padre y otra del gen IGF2R heredado de la madre. Los cuales inician una batalla genómica, al momento de enviar la señal a la madre e informarle de los cambios en la nutrición del feto.

El desarrollo del feto es clave para la obstetricia

En nuestro estudio sobre esta batalla por la nutrición del feto, el gen del padre parece impulsar las demandas de vasos sanguíneos, mientras que el gen de la madre en la placenta intenta controlar la cantidad de alimento que proporciona”.

Aikaterini Georgopoulou, investigador de la Universidad de Cambridge

En este sentido, el equipo sugiere que el descubrimiento de esta batalla genómica permite una mejor comprensión de cómo la madre asegura la nutrición del feto durante el embarazo humano. E incluso conducir a encontrar una solución terapéutica para reducir el riesgo de muerte fetal o el daño prematuro del corazón  en los bebés.

Referencias: 

 The Imprinted Igf2-Igf2r Axis is Critical for Matching Placental Microvasculature Expansion to Fetal Growth http://dx.doi.org/10.1016/j.devcel.2021.12.005 

Escribir un comentario