Existen diversos factores que diferencian al ser humano de las demás especies. Entre ellas se encuentran el poder socializar e interactuar con sus similares. La comunicación no solo abarca el plano verbal, todo lo que se puede transmitir con lo visual ha tomado fuerza para incluir a las personas con algún tipo de discapacidad. Pero ¿qué sucede con las personas que no pueden distinguir caras? Este extraño fenómeno se conoce como prosopagnosia y en este artículo te explicaremos de qué se trata.

La prosopagnosia, también llamada ceguera de rostros, es un trastorno cognitivo que se caracteriza por la incapacidad de reconocer rostros familiares, en casos graves se puede olvidar el rostro propio. Esto quiere decir que dos procesos simples para el cerebro dejan de funcionar. El primero de ellos es el proceso perceptivo, por el que nos hacemos una idea de las características físicas de la cara, mientras que el segundo sería el proceso de recuperación de la información asociada a dicha cara. 

La falla de estos dos procesos se da en el giro fusiforme, un área del cerebro que se asocia con la prosopagnosia y que permite reconocer los rostros con mayor detalle. En su lugar, las personas que sufren de esta condición tienden a guiarse por el reconocimiento de objetos.

Rostro humano. Foto: Pixabay

Tipos de prosopagnosia y cómo detectarlas

La prosopagnosia se distingue en dos, las que son congénitas y las que son adquiridas. La primera de ellas se observa desde los primeros años de vida y no está asociada a ninguna lesión específica. La adquirida, como dice su nombre, es causada por una lesión producida por un accidente cerebrovascular, un tumor, un traumatismo u otras circunstancias.

El transtorno se puede detectar con el Test de Reconocimiento Facial de Benton. Este ejercicio consiste en proponer al paciente que empareje diferentes caras en posición de frente y perfil. También se recomienda el dibujo o copia de una cara, la discriminación entre caras conocidas y no conocidas o el emparejamiento de caras y datos sobre esas personas.

¿Cuál es la historia detrás de la prosopagnosia?

En 1947 el médico Joachim Bodamer fue el primero que utilizó este término. Según el experto es la interrupción selectiva de la percepción de rostros, definición que sigue vigente. A pesar de ya ser conocido el transtorno con anterioridad, no fue hasta el siglo XX que se documentó el primer caso.

El hecho ocurrió durante la Segunda Guerra Mundial, después de que un teniente del ejército alemán fuera atendido de una herida en la cabeza. Después de lo sucedido el hombre no podía recordar ningún rostro familiar, aunque tenía un estado de salud estable.

Esta condición estuvo mucho tiempo sin ser una que despertara interés en las personas. Hasta finales de la década de los 90 el conocimiento de ella se conservó en la categoría de las curiosidades clínicas.

Joachim Bodamer.
Foto cortesía

La patología en la actualidad

En el siglo XXl el interés sobre la prosopagnosia ha ido creciendo, tanto así que se han realizado nuevos estudios. Una investigación de la Universidad de Oxford concluyó que la prosopagnosia se correlaciona con una afectación del tono musical. Esto quiere decir que el déficit en el reconocimiento de caras parece no ser algo aislado.

En la investigación se realizó un mapeo de las ubicaciones de las lesiones que causan la prosopagnosia e identificaron hasta 44 localizaciones en las que lesiones cerebrales podrían producir deficiencias clínicamente significativas en el reconocimiento facial.

Esta enfermedad afecta a un 2,5% de la población mundial, entre ellos personalidades públicas. El actor Brad Pitt cofensó que sufre de esta condición desde el 2013. Pitt señaló que esto ha hecho que personas cercanas a él piensen que “les está faltando el respeto” al no reconocer sus rostros.

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