Anteriormente hemos hablado acerca de los tardígrados, unos animales muy interesantes que son muy duraderas y resistentes a las condiciones más adversas, como agua hirviendo, disparos de armas, exposición a rayos X e incluso han aterrizado accidentalmente en la Luna. Ahora, como si no fuera suficiente, la ciencia también ha descubierto que los tardígrados pueden incorporarse a circuitos eléctricos cuánticos.

Los responsables de la investigación publicaron los resultados en la base de datos de preimpresión arXiv y concluyeron que estos curiosos animales logran llevar a cabo un entrelazamiento cuántico temporal, un fenómeno nunca antes visto.

Algunos antecedentes

Un entrelazamiento cuántico es un fenómeno en donde dos partículas están tan conectadas que lo que sucede con una inmediatamente afecta a la otra sin importar la distancia entre ellas. Dicho fenómeno asustaba incluso al propio Einstein, quien lo describía como una “acción espeluznante a distancia”.

Durante el año 2018, algunos científicos descubrieron que este fenómeno podía ocurrir a nivel subatómico, cuando demostraron que ciertas bacterias fotosintéticas eran capaces de enlazarse con fotones de luz.

El experimento

En esta oportunidad, los investigadores de los tardígrados decidieron basarse en este último estudio para comprobar si esto era posible con organismos vivos. Recolectaron a tres de ellos, los cuales medían entre 0,2 y 0,45 milímetros. Los congelaron y los enviaron a un estado “tun”, en el cual contraen su eje anterior-posterior del cuerpo, retraen sus piernas y reorganizan los órganos internos. Luego de estos pasos, los organismos redujeron su tamaño en un 70% aproximadamente.

Luego, los científicos enfriaron aún más a los tardígrados, a una fracción de grado por encima del cero absoluto, que es la temperatura más fría que pueden resistir estos animales. Posteriormente, los colocaron entre dos placas de condensadores de un circuito superconductor que formaba un bit cuántico, o “qubit”. Una vez que entró en contacto con el qubit (Qubit B), cambió la frecuencia de resonancia del qubit y luego se acopló a un segundo circuito cercano (Qubit A), de modo que ambos qubit se enlazaron, creando un circuito entrelazado en tres partes.

Varias críticas

Tardígrados

Sin embargo, el estudio aún no ha sido revisado en dos partes, y ya está recibiendo varias críticas negativas por parte de la comunidad científica.

Uno de ellos fue Douglas Natelson, presidente del departamento de física y astronomía de la Universidad Rice en Texas. Este aseguraba que el experimento “no entrelazó a un tardígrado con un qubit en ningún sentido significativo”.

El tardígrado es principalmente agua (congelada), y aquí actúa como un dieléctrico, cambiando la frecuencia de resonancia del qubit en el que se sentó… Esto no es un entrelazamiento en ningún sentido significativo”.

Junto a él, Ben Brubaker, un escritor científico y ex físico, también opina que no fue un gran descubrimiento. Así lo expresó a través de su cuenta de Twitter:

“El qubit es un circuito eléctrico y poner el tardígrado a su lado lo afecta a través de las leyes del electromagnetismo que conocemos desde hace más de 150 años. Poner una mota de polvo al lado del qubit tendría un efecto similar”.

Sin embargo, a pesar de que el entrelazamiento cuántico en este caso haya recibido críticas, lo que sí se descubrió es que los tardígrados son aún más resistentes de lo que se creía anteriormente, con lo que se consolidan como unos de los animales más interesantes del mundo.

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