La Navidad no sería la misma sin los adornos navideños. Guirnaldas, luces y figuras navideñas que le dan el toque mágico a esta época. Lo que muchos nos saben es que la mayoría de estas tradiciones tienen una historia detrás, y en el caso de los adornos navideños, esta se remonta al barón Justus Von Liebig. 

Un personaje que quizás no nos resulte tan familiar como Papa Noel o el Niño Jesús, pero que ha contribuido enormemente a la tradición navideña, creando desde cubos de caldo para las cenas de Nochebuena hasta los espejos y adornos con los que decoramos nuestro hogar.

¿Quién fue Justus Von Liebig?

Justus von Liebig - Wikipedia
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Justus Von Liebig fue un científico y químico alemán que, para el siglo XIX, era considerado uno de los más ilustres conocedores de la química aplicada a la agricultura. Una visión que más adelante le permitió obtener el título de pionero en el estudio de la química orgánica. 

Pero, además de científico, Von Liebig fue un importante empresario. No de adornos navideños precisamente sino de fertilizantes y suplementos. En sus primeros años, calculó las necesidades nutricionales básicas de las plantas y desarrolló un compuesto químico que cubriera esos requerimientos biológicos sin tener que depender del estiércol animal. Un hecho que supuso el inicio de la agricultura industrial.

Asimismo, Von Liebig participó también en el desarrollo de la ciencia gastronómica. Se convenció de que los jugos que salían de la carne cocida contenían valiosos compuestos nutricionales y alentó a los cocineros a quemar la carne para sellar los jugos.

Algo que en su momento sonaba absurdo, pero que en la actualidad se ha convertido en una técnica clave para cocinar el pavo y las carnes navideñas. Ello junto a los cubos de “salsa de carne” que desarrolló también este científico pero un par de años después.

¿De salsas a adornos navideños?

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Sin embargo, de todos sus aportes científicos, la contribución más visible de Von Liebig fue dirigida a los adornos navideños. Pues si bien él no los creó, ya que las primeras decoraciones fueron producidas en el siglo XVI por la familia Greiner, si ayudó a inventar materiales resistentes y seguros para que las familias pudieran utilizarlas. 

Para el siglo XIX, la fabricación de espejos y vidrio era muy costosa, pues requería el uso de mercurio y vapor de mercurio. Sustancias extremadamente peligrosas que podían permanecer en la superficie de estos materiales durante años y causar casos severos de intoxicación.

Por ello, y a pesar de que Hans Greiner y su familia se habían hecho famosos antes que Von Liebig por sus frutos secos y frutas de vidrio ornamentados, nadie se atrevía a utilizarlos como adornos navideños. 

Von Liebig notó esta situación y optó por buscar formas mucho más seguras de fabricar cristalería a través del nitrato de plata, el amoníaco y los azúcares simples. En pocos meses, obtuvo una película de metal plateado fabulosamente uniforme y cristalina que podía colocarse fácilmente sobre el vidrio o sobre estructuras más abstractas como los adornos navideños. 

Poco después de que Von Liebig desarrollara su método de plateado, Greiner se enteró e incorporó esta nueva capa a sus adornos navideños. Resultando en las figuras brillantes y livianas que conocemos hoy en día. 

Liebig o Greiner… ¿Quién fue el precursor de los adornos navideños?

Podemos atribuir el origen de estos ornamentos tanto a Greiner como a Von Liebig. Al primero por el enfoque artesanal y al segundo por el aporte científico. Lo que sí resulta innegable es que, más allá de su uso en adornos navideños, esta película plateada creada por Liebig se convirtió en la materia prima de los espejos que conocemos. Así como de muchos otros cristales utilizados en la ciencia como los telescópicos.

Mientras que el proceso en sí que empleó este científico en el siglo XIX se volvió un caso de estudio para otros químicos. Como es el caso de Bernhard Tollen quien, realizando el mismo experimento, identificó un grupo de químicos particulares llamados “aldehídos”. Los cuales que eran responsables de “platear” rápidamente cualquier recipiente. 

En cualquier caso, e independientemente de su origen, la sensación de alegría que nos produce tocar esa superficie reflectante con nuestras manos no cambiará. Al igual que tampoco lo hará el querer que cada rincón de nuestra casa se llene con ese brillo.

Referencias:

The chemistry of Christmas baubles, and the great scientist who made them possible https://phys.org/news/2021-12-chemistry-christmas-baublesand-great-scientist.html

Justus Von Liebig: pionero de la enseñanza científica en el campo de la química https://www.eventos.cch.unam.mx/congresosimposioestrategias/memorias/13Simposio/archivos/2011%20comp%20sim%2037.pdf

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