La contaminación ambiental es un problema que cada vez se agrava más en el mundo y que se ve magnificado por una gran cantidad de aristas que pueden contribuir a su desarrollo. Una de las menos conocidas es la defecación al aire libre que, aunque cueste creerlo, sigue siendo una práctica común en variadas partes del mundo.

Debido a ella, la integridad de diversos ambientes y la buena salud de las personas se han visto gravemente perjudicadas. Ahora, a pesar de que con el tiempo la incidencia de tal práctica ha ido en descenso, la verdad es que aún una gran parte de la población mundial recurre a ella. Consecuentemente, la integridad de un amplio porcentaje poblacional se ve.

¿Por qué las personas optan por defecar al aire libre?

En muchos casos, la práctica de la defecación al aire libre es una costumbre de la zona que se ha mantenido por generaciones. Sin embargo, dicho patrón se suele generar por problemas con el acceso a las herramientas e instalaciones de saneamiento adecuadas.

En otras palabras, los problemas para acceder a retretes, letrinas y/o demás elementos de saneamiento que eviten la contaminación de los suelos y del agua. Por lo que se sabe, actualmente dicha complicación afecta al menos al 15% de la población mundial. Un total que, además, incluye a al menos mil millones de personas en los países en desarrollo.

Defecación al aire libre: una práctica mucho más extendida de lo que nos imaginaríamos

De acuerdo a un reportaje de El País, al menos unas 2 mil millones de personas en el mundo no tienen acceso al saneamiento adecuado. De entre ellas, unas 673 millones optan por la defecación al aire libre.

Antiguo pozo de agua.
Crédito: Álvaro García. Vía El País.

Por lo general, se sabe que naciones de países como Asia y África suelen ser las más afectadas por la práctica. Eso sobre todo en países como India, que representa el 60% de la población que recurre a la defecación al aire libre.

Sin embargo, esos no son los únicos espacios en los que el problema se manifiesta. Según un reporte de PAHO.org varios países de América Latina y el Caribe también se pueden sumar a la lista.

Las personas con menores ingresos, los grupos en situación de vulnerabilidad social, las poblaciones rurales y los pueblos indígenas son los más afectados por el saneamiento deficiente y quienes más ejercen esta práctica”, especificó la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

Incluso, de acuerdo a lo recopilado por el San Francisco Chronicle, algunas zonas de naciones como Estados Unidos, como San Francisco en California, también se han visto aquejadas por este problema.

El riesgo de la defecación al aire libre

En un principio puede ser difícil ver la gran cantidad de peligros que vienen asociados a la defecación al aire libre. Sin embargo, anualmente, los servicios sanitarios deficientes son los responsables de al menos 2 mil muertes infantiles causadas por enfermedades como la diarrea.

Agua potable.
Crédito: Álvaro García. Vía El País.

En general, un problema que podría solucionarse con simple hidratación en algunas partes se convierte en una situación con riesgo de muerte si se presenta en lugares sin las condiciones necesarias para cuidar de sus enfermos. Algo que no solo se aplica para la diarrea, sino para otra gran cantidad de enfermedades que pueden transmitirse a través de las heces.

La defecación al aire libre termina dejando al descubierto dichas heces humanas, que pueden contener casi 10 millones de virus, 1 millón de bacterias, mil parásitos y hasta 100 huevos de parásitos. Si ingerimos accidentalmente partículas de fecales, corremos el riesgo de desarrollar enfermedades como el cólera, la hepatitis, fiebre tifoidea, la poliomielitis y hasta tracoma.

Como si fuera poco, también se pueden producir infestaciones letales por lombrices, retrasos en el crecimiento y alternaciones irreversibles de las funciones cognitivas. Todo debido a que, si las heces no son debidamente tratadas y despachadas, elementos como la lluvia y los insectos podrían hacer que sus partículas lleguen a las aguas y alimentos que consumen las poblaciones.

Las mujeres suelen verse más afectadas por este problema

Además de lo anterior, también vale la pena mencionar que los problemas de saneamiento van incluso más allá de la salud ambiental y física. De hecho, la falta de espacios adecuados para el aseo también afecta otros aspectos de la vida de la población.

Letrina para reemplazar la defecación al aire libre.
Crédito: Álvaro García. Vía El País.

Por ejemplo, eso se ve particularmente resaltado en el caso de las jóvenes adolescentes, que en muchos casos optan por dejar los estudios por no tener un sitio donde lidiar con su menstruación de forma privada. Como si fuera poco, ese problema también puede terminar desencadenando casos de acoso e incluso abuso tanto físico como mental cuando las mujeres deben salir por las noches a buscar algún sitio donde defecar.

Es hora de tomar acción

La defecación al aire libre es una práctica nociva para la salud. (…) Mejorar el acceso al agua y al saneamiento con políticas y acciones multisectoriales sigue siendo crítico para prevenir enfermedades y salvar vidas”, comentó Marcos Espinal, Director del Departamento de Enfermedades Transmisibles y Determinantes Ambientales de la Salud de la OPS.

En otras palabras, la OPS ha determinado que, para poder hacer frente a una problemática que abarca factores tanto ambientales, como sociales y también se salubridad, será necesario hacer de su resolución una prioridad para los años venideros.

letrina para evitar la defecación al aire libre.
Crédito: Álvaro García. Vía El País.

Para eso, se han planteado variadas sugerencias entre las que se contempla tanto la acción directa y promoción de la transformación de los espacios en las áreas rurales, como campañas de comunicación y concienciación que informen a la población sobre los peligros que conlleva la defecación al aire libre.

Según modelos exitosos, como el realizado en un pueblo de Nueva Guinea, y cubierto por un reportaje de El País, lo que mejor parece funcionar es la promoción de la colaboración de la comunidad. Los subsidios directos no suelen ser muy bien recibidos y las campañas comunicacionales no son las más eficientes por sí solas.

Debido a eso, lo más recomendable es generar espacios donde la comunidad pueda unirse para trabajar con los recursos que tiene y crear los baños, letrinas y demás para tener un sistema de saneamiento más seguro.

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