En el mundo hay todo tipo causas por las que grupos de personas hacen activismo, no obstante, esto es algo que también ha trascendido hacia internet. Como herramienta de difusión la web resulta una excelente forma de potenciar el apoyo hacia cualquier causa, sin embargo, hubo una plataforma que decidió convertirse en la cara del activismo online. Por ello, queremos hablar acerca del funcionamiento de la plataforma Change.org ¿De verdad es efectiva?

En nuestros días son muchas las noticias sobre peticiones que hacen mucho ruido de esta página. Pese a ello, hay algunos factores interesantes a los que debemos ponerle la lupa y que vale la pena conocer.

Change.org, activismo online desde 2007

Históricamente, cuando un grupo de ciudadanos quiere promover un cambio sobre cualquier materia, se organizan difundir y ejercer las presiones necesarias a través de distintos medios. No obstante, la recolección de firmas representa ese instrumento que deja por sentado la aprobación de todo el grupo que apoya la causa. Además, generalmente es parte del documento que se entrega a las instituciones o entes en donde se introduce la petición.

Sin embargo, sabemos que en nuestros días la web se convirtió en la mejor herramienta para difundir cualquier cosa. Las redes sociales son una muestra de ello y en ese sentido, para el año 2007 llega Change.org para darle forma al activismo online. Este sitio web se encarga de albergar peticiones de personas de todo el mundo que pueden ser firmadas digitalmente por quienes estén de acuerdo.

Así hemos podido ver noticias que hablan de peticiones con 3000 y hasta 5000 firmas. Números bastante grandes para el apoyo de causas que van desde el maltrato animal, hasta solicitar que DC publicara el llamado Snyder’s Cut de la Liga de La Justicia. Pero hay algo muy interesante detrás de estas cifras y que explotó en el año 2018.

La suplantación de identidad y firmas falsas

Como mencionamos antes, Change.org comenzó sus operaciones en los Estados Unidos para el año 2007. Sin embargo, llegaría a mercados como España y Brasil para 2012, aunque con un detalle que daría mucho de que hablar en su funcionamiento.

Para apoyar una causa en Change.org debemos darnos de alta en el sitio, no obstante, la web nunca verificaba la identidad de las personas que firmaban una petición. En ese sentido, cualquiera podía crear una causa para recolectar firmas con solo saber el correo electrónico de la otra persona. Un caso de esto mismo lo tuvo el activista de Software Libre y Doctor en Informática, Ricardo Galli, quien tuvo que aclarar que una petición no fue firmada por él.

El hecho de que no se verificara la identidad de quienes apoyaban las causas da pie a que se cuestione la legitimidad de las firmas y por ende la magnitud del apoyo. Además, Change.org tenía conocimiento de esto y no sería hasta 2018 cuando tomaran cartas en el asunto. No obstante, desde la empresa indica que el número de reportes recibidos para eliminar firmas por suplantación de identidad representaba el 0.00001% de las incidencias.

¿Entonces funciona Change.org para promover cambios?

Considerando lo anterior, el funcionamiento de la plataforma Change.org ha sido cuestionable durante al menos 6 años. Si bien esto puede generar desconfianza, también es de tomar en cuenta la forma en la que estas peticiones impactan para obtener las llamadas victorias. Un caso interesante es el de Moumine Kone, ciudadano maliense que se radicó e hizo vida en España y de un momento a otro su asilo fue denegado y obligado a abandonar el país en 15 días.

Kone creó una petición en Change.org para solicitar ayuda y evitar su expulsión del país. La causa acabó siendo viral y terminó en victoria, lo que podría darnos la imagen de que el sitio es efectivo. Sin embargo, lo que en realidad pasó es que Kone legalizó su estatus al registrarse con su novia como pareja de hecho. En ese sentido, Change.org funcionó como una herramienta de difusión para lograr que las autoridades ofrecieran alguna alternativa a Kone.

De manera que, recolectar miles de firmas no es una garantía mágica de tu petición será tomada en cuenta. Otro caso interesantísimo ocurrió a principios de año con un usuario creando la petición de cerrar Change.org. En la descripción comenta que es una prueba para demostrar que si obtienen miles de firmas y el sitio no cierra, es porque en realidad no funciona. Si bien puede tratarse de una broma, es un punto de vista perfecto para comprender el funcionamiento de la plataforma Change.org y su efectividad.

En conclusión recolectar firmas online no tiene ningún carácter legal. La efectividad de esta plataforma se encuentra en la difusión y la presión que podría ejercer la causa desde internet. De manera que, si quieres promover un cambio, Change.org es un buen sitio para difundirlo, pero sin la garantía de que miles de firmas lo harán realidad.

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