Todos les hemos hablado con tono de bebé a otros bebés para intentar comunicarnos con ellos “a su nivel”, y mientras a algunos les parece divertido, expertos han criticado esta particular manera de comunicación porque alegan que lejos de estimular su lenguaje, retrasamos su capacidad de hablar correctamente desde temprana edad.

Sin embargo, un nuevo estudio contradice esta crítica que por años los expertos han repetido incansablemente. Gracias a una nueva investigación de la Universidad de Florida ahora sabemos que no solo a los bebés les gusta cuando nos comunicamos de esta manera con ellos, sino que podría tener un efecto positivo en el desarrollo de su lenguaje.

Imitar el sonido de un tracto vocal más pequeño les ayuda a los bebés a entender que así es como sonarían sus palabras cuando hablen, de manera que no solo los ayuda a percibir cómo hablamos sino que estimulamos su “producción del habla”, como añade el doctor Matthew Masapollo, coautor del estudio.

Más que goo goo ga ga

Para llegar a este hallazgo, los investigadores modificaron la frecuencia de varios sonidos para que se asemejaran a un tracto vocal pequeño, o de niño, y a un tracto vocal grande, o de adulto. Estos sonidos los reprodujeron a bebés de distintas edades para ver cómo reaccionaban a ellos.

Los bebés de seis a ocho meses prefirieron aquellos sonidos del habla en una frecuencia que se asemejaba mucho más al de uno de su edad, mientras que los más pequeños —los bebés entre cuatro a seis meses— no mostraron esta preferencia. Este último dato podría relacionarse con que los bebés más grandes están más en control de su voz y de su balbuceo acercándose a sus primeras palabras, y por ello se muestran más interesados.

Aquellos bebés que están entre los 6 y 8 meses de edad se ven más atraídos por esta forma de comunicación que los más pequeños. Imagen: Jason Sung vía Unsplash

“Los estamos preparando para que procesen sus propias voces”, añade la doctora Linda Polka, coautora del estudio. “Nos estamos comprometiendo con los bebés para enseñarles sobre la producción del habla”.

Otras formas de incentivar el habla en bebés

En uno de nuestros artículos hablamos sobre el “parentese”, una forma de hablar con los bebés que es un poco menos infantil que la sugerida por Masapollo y Polka. En su lugar, este consiste en discursos más estructurados gramaticalmente, con palabras reales pero exagerando las vocales y el tono de voz.

De acuerdo con este estudio, aquellos padres que hablaron en parentese con sus bebés, no solo habían favorecido la conexión entre ellos y sus hijos, sino que también potenció la adquisición de lenguaje.

En comparación con el estudio de Masapollo y Polka, esta investigación también probó este experimento en bebés a partir de los seis meses hasta los catorce meses de edad, que es la etapa donde comienzan a familiarizarse con el habla.

Otra ventaja probada en este estudio fue que los bebés cuyos padres fueron entrenados para hablarles en parentese tuvieron un desarrollo del lenguaje más óptimo que el de los bebés cuyos padres les hablaron de otra manera.

El primer año del bebé es clave en su desarrollo del lenguaje

Muchas investigaciones han determinado que los bebés comienzan a controlar sus movimientos articulatorios y fonatorios influenciados por su entorno del habla. En el estudio de Masapollo, Polka, et. al, mencionan que a los diez meses de edad, los bebés que crecen expuestos a diferentes idiomas llegan a producir balbuceos con características propias de cada idioma. 

A los cinco meses logran modificar rápidamente sus vocalizaciones para tratar de imitar grabaciones de diferentes vocalizaciones de un adulto. Durante este estudio, Masapollo y Polka se han planteado que los bebés podrían tener una especie de “banco de memoria” en la que almacenan sus primeros acercamientos al habla durante los primeros años de sus vidas.

Referencia: 
Setting the stage for speech production: Infants prefer listening to speech sounds with infant vocal resonances: https://doi.org/10.1044/2021_JSLHR-21-00412

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