La llegada del contenido multimedia, que no es más que la digitalización del audio, video e imágenes, generó muchos problemas en sus respectivos mercados relacionados con la piratería. Cuando las canciones se convirtieron en archivos accesibles desde internet y un computador, la industria cayó en un vacío que parecía no poder controlar. Sin embargo, en nuestros días la historia es distinta y si has intentado subir material a sitios en internet, sabrás que hay normas de copyright en las plataformas digitales.

Sin embargo, internet es muy amplio y puede lucir como estas normas podrían no cumplirse fácilmente y los piratas salirse con la suya. Si bien tiene algo de cierto, la historia es un poco diferente e incluso mejor par ala industria en estos momentos.

Las plataformas digitales son un concepto que estamos manejando de forma masiva y organizada en estos momentos. Sin embargo, cuando regresamos al pasado, al principio de la década de los 2000 nos encontramos con el caso de Napster. Napster fue el primer gran programa P2P para compartir archivos y por su puesto que su primer uso fue el de poner a la orden archivos MP3. Así comenzaron a estar disponibles por el mundo los discos y canciones de miles de artistas, sin que estos percibieran un centavo.

Este fue el primer gran precedente sobre la necesidad de regular lo relacionado con los derechos de autor en internet. Al final, Napster fue demandada incluso por el baterista de Metallica, Lars Ulrich y un juez decidió que la aplicación debía cerrar sus servidores. Y así ocurrió.

Esto tomó por sorpresa a la industria musical y pasó mucho tiempo para que retomaran el control por completo o al menos como lo conocemos ahora. En el ámbito cinematográfico ocurrió algo similar aunque con menos impacto que en el musical. De modo que, internet era una gran tierra de nadie en donde podías conseguir fácilmente el último disco de tu artista favorito sin pagar.

El copyright y las plataformas digitales

Una de las necesidades que justifica el nacimiento de las plataformas digitales es la posibilidad de regular un mercado que estaba teniendo pérdidas millonarias. De esta manera, si nos enfocamos por ejemplo en servicios como Spotify, Tidal o Deezer, cada una tiene sus regulaciones a fin de respetar los derechos de autor. Lo mismo ocurre con las obras que vemos en Netflix, Disney+ o Amazon Prime.

YouTube es otro ejemplo importante de lo que representa el copyright en las plataformas digitales. El sitio de videos más gran del mundo puso a la mano de todos los usuarios la posibilidad de subir su material. Sin embargo, también tiene reglas muy claras y que incluso son consideradas duras para subir contenido. No obstante, estas responden a la protección de los derechos de reproducción y difusión de las obras.

Cuando reproduces material de otro creador en el contenido que subes a YouTube, este tiene la posibilidad de solicitar a la plataforma el bloqueo del video. No obstante, hay casos de uso legítimo que están orientados a material educativo, noticioso y sin ánimos de lucro.

En el caso de las plataformas de música que mencionamos al principio, la publicación está controlada por la figura de los distribuidores. Estas son empresas que gestionan todo lo necesario para cumplir con las normas de Spotify y ser publicados. Básicamente, estas compañías se encargan de revisar si nuestras obras cumplen con el copyright de las plataformas digitales. De esta forma, si usas samplers o incluso imágenes que responden a derechos de autor, el distribuidor te lo hará saber.

¿De verdad el copyright de las plataformas digitales protege la identidad intelectual?

Hay un caso muy interesante sobre esto y que puede ilustrarnos hasta donde el copyright de las plataformas digitales puede proteger la identidad intelectual es el de Paul Davis en 2020. Davis es guitarrista e impartía clases en YouTube monetizando su contenido. Conocedor de los temas de derechos de autor, se encargaba de brindar sus clases usando partituras propias. No obstante, un día recibió una notificación por haber reproducido una canción protegida por copyright.

Tras investigar, Paul Davis supo que la denuncia vino de parte de otro creador que reprodujo su canción y alegando ser el autor. Davis tuvo que bajar el video ante el riesgo de perder su canal, puesto que, no tenía manera de demostrar que la canción era suya.

Si bien esto ocurrió en YouTube, nos da muestra de que la última instancia para proteger la propiedad intelectual de una obra es tener soportes que indiquen tu autoría. En ese sentido, es necesario tomar alguna alternativa para ello como los registros en las entidades de Propiedad Intelectual de cada país. Por otra parte, existe la licencia Creative Commons que permite registrar tu obra y que las personas tengan la posibilidad de usarla con ciertas condiciones.

Es de destacar en este punto que también el blockchain se está convirtiendo en una alternativa para el registro de prácticamente cualquier elemento digital. Sin embargo, todavía es un área que necesita desarrollarse y normalizarse a fin de que sea tomada en cuenta como una convención mundial.

El copyright en las plataformas digitales cubre un espectro importante de la propiedad de los autores, sin embargo, no es suficiente ante la presencia de problemas legales. En ese sentido, siempre acabará pensando la manera demostración de autoría que soliciten las leyes de cada país.

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