Si has estado en Estados Unidos o si tienes algo de conocimiento acerca de la cultura estadounidense, probablemente sabrás una cosa: definitivamente no les gustan los subtítulos. Normalmente las películas que ven los norteamericanos son en idioma inglés y muchos se rehúsan a ver películas extranjeras en su idioma original, pero ¿por qué se resisten tanto a los subtítulos?

Para el resto del mundo, los subtítulos son parte del día a día en cuanto a entretenimiento se refiere. En Latinoamérica y Europa están acostumbrados a ver esas pequeñas letras en la parte inferior de la pantalla para poder entender la trama de la película, y aunque no le gusten a todo el mundo, no se trata de algo raro.

Sin embargo, ocurre algo muy diferente en las salas de cine norteamericanas. Así lo narra Anghus Houvouras en uno de sus artículos:

Recuerdo haber ido a ver Pan’s Labyrinth la noche del estreno, ansioso por ver el último cuento espeluznante de Guillermo del Toro antes de dormir. Los avances terminaron, las luces se atenuaron y comenzó la película. A la primera señal de un subtítulo, alguien de la audiencia declaró, y cito: “¡Nadie me dijo que esta película estaba en mexicano!”.

Luego de eso, Houvouras comentó que a los 20 minutos, la mitad de la audiencia había abandonado la sala de cine.

Incluso dentro del medio lo han comentado. Una de ellas fue la actriz inglesa Helen Mirren, quien en 2014 aseguró en una entrevista para The Guardian acerca de su película ‘The Hundred-Foot Journey’, que “el público estadounidense no aceptará subtítulos”.

Hasta que sean necesarios

Probablemente los motivos no disten mucho de los de cualquier otra persona: el texto los distrae del resto de la película. Sin embargo, hay algunas razones que van más allá.

Si hablamos desde la raíz, vale la pena comentar que los medios televisivos estadounidenses desde siempre han estado destinados a un tipo de persona en particular: anglófonos sin discapacidades auditivas perceptibles. Sin embargo, alrededor de 1970 los subtítulos comenzaron a tomarse en cuenta para poder hacerle llegar el contenido a personas con discapacidades auditivas, y no fue sino en el 2012 que estos llegaron al Internet gracias a los requisitos creados por la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC por sus siglas en inglés).

A partir de entonces, tanto personas con discapacidades auditivas como aquellos que no entienden perfectamente el inglés se vieron beneficiados. Pero el resto del público no se acostumbra a utilizarlos, simplemente porque no lo hacían a menos que fuera necesario.

Esto, en parte, también lo ha fomentado la propia industria cinematográfica. Lo comentamos anteriormente al hablar acerca de las adaptaciones estadounidenses de películas asiáticas: estas funcionan y se seguirán produciendo porque traen a su idioma el contenido extranjero.

Aires de cambio

Sin embargo, en el 2019 algo curioso ocurrió: ‘Parasite’, del director coreano Bong Joon-ho, ganó el Óscar en la categoría de Mejor Película, y se convirtió en el primer filme en un idioma distinto al inglés en ganar dicho galardón. Sin dudas, un hito para la industria cinematográfica de ambos países.

A partir de entonces se ha visto cada vez más contenido acerca de la importancia de ver el contenido en su idioma original. Uno de ellos, por ejemplo, fue la explicación de una de las frases en cantonés de la película ‘Shang-Chi and the Legend of the Ten Rings’, aunque la película en sí misma, al provenir del gigante de Marvel, también fomenta la utilización de subtítulos.

Sin embargo, aún hay mucho camino que recorrer, y si hay una frase con la que podríamos resumir toda esta nota, definitivamente sería la de Bong Joon-ho durante su discurso de agradecimiento en los Óscar:

Una vez superada la barrera de una pulgada de altura de los subtítulos, conocerán muchas más películas increíbles”. 

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