“Los ojos son la ventana del alma” dice una frase popular y, como el apropiado mirador, implica que sus vidrios nos dejan contemplar en ambas direcciones. De allí que también sean nuestro asiento en primera fila para apreciar y reconocer el mundo que nos rodea. Ahora… ¿qué pasaría si te dijéramos que un tipo muy breve de “ceguera” el clave para que tengamos buena visión en los miradores del organismo?

Las investigadoras Janis Intoy, Naghmeh Mostofi y Michele Rucci han planteado exactamente eso en su publicación en la revista científica PNAS. Gracias a ellas, ahora conocemos en profundidad un mecanismo de la visión humana que, hasta la fecha, había pasado desapercibido.

Movimientos oculares de fijación: procesos pequeños pero vitales

Para su estudio, las investigadoras se enfocaron en los llamados “movimientos oculares de fijación”. De forma resumida, ellos son pequeños desplazamientos del ojo que ajustan nuestra atención al detalle a distancia. Ahora, son tan minúsculos que nosotros simplemente no los detectamos a simple vista.

En general, gracias a ellos somos capaces de ver letras, números y objetos variados a la distancia. Dentro de sus tipos, se encuentra uno en específico conocido como “microsacada” que afecta a una parte del ojo llamada foveola. Dicha pequeña región en el centro de la retina se encarga de la atención al detalle, pero es tan pequeña que debe moverse y enfocarse constantemente en lo que nos interesa (un poco como lo haríamos con un telescopio).

En el meollo del asunto

En investigaciones anteriores, se habían estudiado los movimientos oculares más grandes. Allí se observó que la “ceguera” selectiva en la periferia del ojo era clave para una buena visión y enfoque en otros elementos. La meta de las investigadoras fue entonces determinar si algo similar ocurría a menor escala con la foveola.

Después de todo, la periferia del ojo requiere naturalmente menos precisión. En consecuencia, tiene menos implicaciones el que por un momento pierda incluso más detalles. Por otro lado, la foveola está creada para darnos precisión. Pero, para poder dárnosla, todo parece indicar que por breves momentos debe quitárnosla por completo.

Un tipo de “ceguera” momentánea que es clave para nuestra visión

Debido a lo anterior, las investigadoras estudiaron si la “supreción sacádica” (las deficiencias de la visión causadas por el movimiento) también ocurrían en la foveola. Efectivamente, luego de estudiar a varios sujetos con una tarea de atención en una pantalla, se observó que durante el breve momento de la microsacada, todos los sujetos quedaban básicamente ciegos.

mecanismo de visión del ojo humano.
Vía stock.adobe.com

Sin embargo, el tiempo de ceguera era breve y, luego de ese movimiento clave, su visión mejoraba. En consecuencia, eran capaces de ver con más rapidez y facilidad los elementos que se les pidió ubicar en pantalla.

¿Por qué nuestra visión nos deja momentáneamente ciegos?

Es probable que esta breve pérdida de visión se produzca de modo que no veamos la imagen del mundo cambiando cada vez que movemos los ojos. Al suprimir la percepción durante los movimientos sacádicos, nuestro sistema visual es capaz de crear una percepción estable”, explicó Intoy.

En otras palabras, la supresión momentánea de nuestra visión se convierte en un tipo de “ceguera” que mejora nuestra capacidad de interpretar la información visual después de que se ha ido. De esa forma, incluso durante los movimientos minúsculos, nuestra mente no se llena con datos innecesarios de objetos a mitad del movimiento, sino que trabaja solo con las imágenes del “antes y después” de la microsacada, por así decirlo.

En el futuro, los investigadores esperan poder estudiar más sobre el recién reconocido fenómeno. Todo con la intención de comprender más sobre la supresión sacádica, cómo los humanos controlan dichos movimientos oculares y específicamente de qué forma ayudan a la mejora de la visión.

Referencia:

Fast and nonuniform dynamics of perisaccadic vision in the central fovea: https://doi.org/10.1073/pnas.2101259118

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