La ciencia y la medicina han trabajado por décadas y centurias para entender las enfermedades que aquejan al hombre y cómo contrarrestarlas. Sin embargo, no siempre se han utilizado los mejores mecanismos. Por ejemplo, a mediados del siglo XX, se realizaron experimentos peligrosos en humanos vulnerables al infectarlos con hepatitis, todo para que los científicos pudieran aprender más sobre la peligrosa enfermedad.

Dicho tiempo oscuro de la historia de la medicina fue retratado recientemente por Sydney A. Halpern, de la Universidad de Yale. Para eso, publicó un libro titulado ‘Dangerous Medicine: The Story Behind Human Experiments with Hepatitis’ (Medicina peligrosa: la historia detrás de los experimentos humanos con hepatitis).

En la publicación del 2021, se relata la historia que tuvo su inicio durante la Segunda Guerra Mundial. Específicamente, todo inició en 1942 cuando un brote de hepatitis entre los militares estadounidenses puso en alerta a los médicos. Fue entonces cuando, para intentar descubrir cómo contrarrestar la enfermedad, se comenzaron a realizar experimentos con niños, prisioneros y pacientes con discapacidades físicas o mentales.

¿Por qué los científicos realizaron experimentos en humanos al infectándolos con hepatitis?

Por lo que se sabe, el gran contagio de hepatitis inició debido a un lote de vacunas contra la fiebre amarilla que pudieron estar infectados. Luego de las primeras fases, se sospechaba que la enfermedad ya había llegado a cientos de miles de personas.

Por ese motivo, y con la intención de actuar rápido, los investigadores biomédicos de instituciones como la Universidad de Pensilvania en Filadelfia y la Universidad de Yale en New Haven, Connecticut, unieron fuerzas con los militares para estudiar en profundidad la condición.

Vía sph.umich.edu

Con eso en mente, trabajaron con niños discapacitados, prisioneros, adultos con enfermedades mentales y demás poblaciones vulnerables. Básicamente, aprovecharon sus situaciones y los vendieron a la humanidad como un grupo de “héroes” que se sacrificaban por el bien común.

Tras esos estudios, los investigadores lograron separar y diferenciar a la hepatitis A y la hepatitis B. Asimismo, identificaron que la primera suele transmitirse por alimentos contaminados, mientras que la segunda se contagia por productos sanguíneos contaminados. Además, se estudiaron varios mecanismos para frenar o incluso prevenir la hepatitis B.

Los experimentos sobre la hepatitis se prolongaron por tres décadas

Dichos procesos se mantuvieron activos durante casi 30 años. Luego de que los experimentos en humanos infectados con hepatitis iniciaran en 1942, se los continuó –presentándolos siempre al público como algo favorable y acorde a los ideales de la época– hasta la cancelación del proyecto en 1972.

Para ese momento, se calcula que se infectó al menos a mil personas, de las cuales unas 150 fueron niños. Esa no sería la primera historia de abusos realizados por científicos en el nombre de la ciencia, pero ahora pasa a ser una más en el amplio repertorio que nutre la historia de la medicina.

En su momento, cuatro personas fallecieron a causa de los virus. Eso debido a que la hepatitis no suele ser un riesgo por los elementos inmediatos, sino por la posibilidad de que luego derive en problemas como fallas hepáticas o brotes cancerígenos. Pero, una vez terminó el proyecto, no se hizo más seguimiento de los participante. Por lo que nunca podremos saber qué tan fuerte fue el verdadero impacto de los experimentos en humanos con hepatitis en las vidas de esas personas.

Referencia:

When scientists gave 1,000 vulnerable people hepatitis over 30 years: https://doi.org/10.1038/d41586-021-03571-7

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