En pacientes con demencia, la relación entre el entorno físico y el desempeño de las tareas de las actividades de la vida diaria es controvertida, aunque la suposición general es que esta población se beneficia de desempeñar su día a día en un entorno ordenado, hasta la fecha se han realizado muy pocos estudios experimentales.

Es sabido que a medida que avanza la demencia, las personas pierden gradualmente su capacidad para realizar las tareas diarias debido al detrimento de sus capacidades cognitivas, perceptivas y físicas; por lo que su desempeño en la realización de sus tareas diarias podría mejorarse adaptando el entorno.

Bajo esta perspectiva, se asume que una persona con demencia estará en mejores condiciones para realizar las tareas diarias cuando el espacio de su hogar esté ordenado y despejado.

Evaluando el papel del desorden

Con el objetivo de explorar la influencia del entorno y el papel del desorden en el rendimiento de las actividades cotidianas de pacientes con demencia, un equipo de investigadores de la Universidad de East Anglia (UEA) realizó un estudio cuyos resultados sugieren que, contrario a la creencia generalizada, un entorno ordenado no ayuda a estos pacientes a realizar mejor sus tareas diarias.

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Los investigadores observaron que a ausencia de desorden no pareció desempeñar un papel beneficioso en la cotidianidad de las personas con demencia.

Para llegar a sus conclusiones, el equipo de investigación estudió si las personas con demencia eran más capaces de realizar tareas, como preparar una taza de té, en casa, rodeadas de su desorden habitual, o en un entorno libre de desorden.

Con este fin, los autores del estudio evaluaron a 65 personas diagnosticadas con demencia (clasificadas en grupos: demencia leve, moderada y severa) en el desempeño de las actividades de la vida diaria en dos entornos: en casa (rodeadas de su desorden habitual) y en el laboratorio de investigación (sin desorden).

Dado que se cree que el desorden interfiere con la vida cotidiana y que causa una angustia significativa o que afecta negativamente la calidad de vida, los investigadores se sorprendieron al descubrir que los participantes con demencia moderada se desempeñaban mejor cuando estaban rodeados de su desorden habitual.

Creencia desmitificada

Así mismo, los resultados de las pruebas mostraron que los diferentes entornos no marcaron ninguna diferencia para las personas con demencia leve y grave, quienes pudieron desempeñarse al mismo nivel en ambos casos.

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A medida que avanza la demencia, las personas pierden gradualmente su capacidad para realizar las tareas diarias debido al detrimento de sus capacidades cognitivas, perceptivas y físicas.

En referencia a estos resultados, Julieta Camino De La Llosa, afiliada a la Facultad de Ciencias de la Salud de la UEA también de la Facultad de Ciencias de la Salud de la UEA y autora principal del estudio, comentó:

“Pensamos que la ausencia total de desorden jugaría un papel beneficioso para ayudar a las personas con demencia a tener un mejor rendimiento en la ejecución de sus actividades diarias, pero estábamos equivocados”.

En conclusión, señalan los autores del estudio, lo que pudimos observar con esta investigación es que a ausencia de desorden no pareció desempeñar un papel beneficioso en la cotidianidad de las personas con demencia. Cuando se estratificó por etapa, solo las personas con la etapa moderada de demencia parecieron beneficiarse de su entorno familiar al realizar sus actividades de la vida diaria.

Referencia: A New and Tidier Setting. How Does Environmental Clutter Affect People With Dementia’s Ability to Perform Activities of Daily Living? Alzheimer Disease and Associated Disorders, 2021. http://dx.doi.org/10.1097/wad.0000000000000469

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