A pesar de ser una de las primeras formas en que aprendemos a comunicarnos y de su alta prevalencia en la vida cotidiana, los abrazos no se han estudiado ampliamente en la investigación experimental de adultos.

La literatura recopilada sugiere que la acción de abrazar pueden proporcionar apoyo emocional y podría funcionar como un amortiguador del estrés; sin embargo, estos estudios se han enfocado principalmente en la frecuencia general de abrazos que experimenta una persona.

A fin de profundizar en este tema, un equipo de investigadores de la Universidad de Londres realizó un estudio de dos partes en el que midieron los factores que influyen en la cantidad de placer que una persona recibe al abrazar a otra.

Los resultados del estudio revelaron que los abrazos más largos brindan un impulso de placer inmediato en comparación con los más cortos (que duran solo un segundo). A fin de cuentas, los investigadores encontraron que más que el estilo, el abrazo perfecto tiene que ver con su duración.

Midiendo los factores que influyen en un abrazo

Para llegar a sus conclusiones, los autores del estudio utilizaron dos enfoques: el primer experimento involucró a 45 estudiantes a los que se les vendaron los ojos para evitar que vieran quién les abrazaba.

Un equipo de investigadores realizó un estudio de dos partes en el que midieron los factores que influyen en la cantidad de placer que una persona recibe al abrazar a otra.

El experimentador tomó entre sus brazos a los estudiantes primero durante 1 segundo, luego durante 5 y 10 segundos completos. Había dos tipos de abrazos: en el primer caso, un brazo sobre los hombros y el otro brazo en la espalda justo por encima de la cintura; en el segundo caso, ambas manos estaban justo por encima de la cintura.

Resultó que la posición de las manos no afectó las sensaciones de ninguna manera, pero la duración sí: aquellos que tuvieron una duración entre 5 y 10 segundos se clasificaron como más “placenteros” que los de 1 segundo.

Por supuesto, considerando que los participantes eran abrazados por un extraño mientras tenían los ojos vendados, es comprensible pensar que se trata de un entorno que pudiera no ser el ideal para evaluar el efecto de un abrazo.

Superando limitaciones

Para superar estas limitaciones, en la segunda parte del estudio, los investigadores caminaron por el campus de la universidad pidiendo a las parejas que encontraron que se abrazaran. En algunos casos, las parejas eran del mismo sexo; en otros, eran del sexo opuesto.

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Se sabe que los abrazos pueden proporcionar apoyo emocional y podrían funcionar como un amortiguador del estrés.

Luego se preguntó a cada una de las personas de las parejas sobre el grado de placer que sintieron. Al igual que en el primer experimento, los encuestados respondieron más favorablemente a los abrazos más largos que a los más cortos.

Luego, cuando se les preguntó directamente a las personas qué pensaban sobre cómo abrazar, la mayoría de las veces respondieron que cuando ambas manos se colocan en la espalda, esto se interpreta como una relación más íntima. 

En general, los resultados del estudio nos llevan a concluir que si deseas demostrar una disposición emocional hacia una persona sin matices íntimos-románticos, debes abrazar posando un brazo sobre los hombros y el otro detrás de la espalda, y mantenerte así durante 5 a 10 segundos.

Referencia: The influence of duration, arm crossing style, gender, and emotional closeness on hugging behaviour. Acta Psychologica, 2021. https://doi.org/10.1016/j.actpsy.2021.103441

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