Un estudio que analizó evidencia en textos antiguos y descubrimientos genéticos recientes, sostiene que los “escépticos de la plaga” se equivocan al subestimar el impacto devastador que tuvo la peste bubónica en los siglos VI-VIII d.C.

Durante el reinado del emperador Justiniano I (527-565 d.C.) tuvo lugar uno de los peores brotes de peste bubónica, que cobró la vida de millones de personas. La plaga llegó a Constantinopla en 542, casi un año después de que la enfermedad hiciera su primera aparición en las provincias exteriores del imperio. El brote continuó extendiéndose por todo el mundo mediterráneo durante otros 225 años, desapareciendo finalmente en el año 750 d.C.

Impacto social y económico

Durante décadas, los historiadores han discutido sobre la letalidad de la enfermedad; su impacto social y económico, así como las rutas por las que se extendió. En el periodo 2019 – 2020, varios estudios, ampliamente publicitados en los medios, argumentaron que los historiadores habían exagerado enormemente el impacto de la plaga de Justiniano y la describieron como una “pandemia intrascendente”.

Esta inestabilidad fiscal también parece haberse reflejado en la acuñación de monedas.

Pero el profesor Peter Sarris, historiador de la Universidad de Cambridge, sostiene que estos estudios ignoraron o restaron importancia a los nuevos hallazgos genéticos, ofrecieron análisis estadísticos engañosos y tergiversaron la evidencia proporcionada por los textos antiguos.

Sin embargo, en los últimos años, se han logrado importantes avances en nuestra comprensión de la plaga de Justiniano. En este sentido, el estudio muestra evidencia que refleja el impacto devastador que tuvo la plaga en ese entorno histórico.

Particularmente con respecto a la legislación imperial, el testimonio de la evidencia de que la plaga planteó desafíos fundamentales al funcionamiento del estado de Roma Oriental sigue siendo convincente.

Desafíos al funcionamiento imperial

Entre el acceso de Justiniano al trono en 527 y el año 541 (cuando llegó la plaga), el emperador promulgó alrededor de 530 leyes. Sin embargo, entre el año 546 (momento en el cual la plaga se profundizó) hasta el final del reinado de Justiniano en 565, el número de leyes promulgadas fue de solo 19, con una oleada de legislación significativa de 542 a 545.

Por ejemplo, el autor señala una ley aprobada en marzo de 542, que tenía por objeto impulsar la economía imperial, la cual fue descrita por Justiniano como “escrita en medio de la presencia circundante de la muerte”.

peste bubónica
La evidencia analizada en este estudio muestra que la peste bubónica fue el detonante de complicaciones fiscales y administrativas del Imperio Romano.

En otra importante ley de 544, el emperador intentó imponer controles de precios y salarios, ya que los trabajadores, artesanos y agricultores buscaban aprovechar la escasez de mano de obra para obtener salarios más altos u obtener precios más altos para bienes o servicios.

La peste bubónica parece haber exacerbado las actuales dificultades fiscales y administrativas del Imperio Romano de Oriente, que Justiniano había intentado hasta ahora abordar a través de sus reformas provinciales.

Esta inestabilidad fiscal también parece haberse reflejado en la acuñación. En esta época se emitieron una serie de monedas de oro ligeras, lo que marcó la primera reducción de este tipo en la moneda de oro, y el peso moneda de cobre de Constantinopla también se redujo significativamente en la primavera de 542, coincidiendo con la legislación bancaria de emergencia en la que el emperador se refiere explícitamente a la enfermedad.

Si bien algunos historiadores sugieren que los efectos de esta pandemia no fueron tan generalizados o dañinos para la sociedad, la evidencia analizada en este estudio muestra que la peste bubónica fue el detonante de complicaciones fiscales y administrativas del Imperio Romano y un modelador importante de la sociedad del momento.

Referencia: New Approaches to the ‘Plague of Justinian’. Past & Present, 2021. https://doi.org/10.1093/pastj/gtab024

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