Como bien sabemos, la corriente de Magallanes ha rodeado a nuestra Vía Láctea sin hacer contacto con ella durante millones de años. Anteriormente, se pensaba que un contacto con ella sería casi imposible en un largo periodo de tiempo, debido a la distancia que las separaba.

Ahora, un estudio realizado por Scott Lucchini, Elena D’Onghia y Andrew J. Fox ha cambiado dicha perspectiva. Eso debido a que con su publicación en The Astrophysical Journal Letters han demostrado que la corriente de Magallanes podría estar mucho más cerca de nuestra Vía Láctea de lo que creíamos.

La corriente de Magallanes

La “corriente de Magallanes” es una estructura de gases de alta velocidad que rodea a la Vía Láctea. Dichos componentes, según se teoriza, podrían haber surgido de las Nubes de Magallanes Grandes y Pequeñas, y de las galaxias enanas satélites que orbitan entre sí.

La gran “corriente” ha sido objeto de estudio de la ciencia por mucho tiempo y, gracias a eso, poco a poco hemos aprendido más de ella. Sin embargo, recientes descubrimientos nos han demostrado que incluso un pequeño cambio en los planes puede poner de cabeza todo lo que creemos saber sobre algo.

La investigación original no buscaba determinar la distancia de la corriente de Magallanes

Corriente de Magallanes cerca de la Vía Láctea.
Crédito: Colin Legg/Scott Lucchini.

Incluso ahora, comprender del todo lo orígenes de la corriente de Magallanes no es una tarea sencilla para la ciencia. De hecho, solo en el 2020 finalmente se comprobó de dónde venía el gas que daba forma a la particular formación espacial.

Según parece, dichos materiales fueron despojados de antiguos halos galácticos de las nubes gigantes de gas y plasma que envuelven a la mayoría de las galaxias (también conocidas como nubes de Magallanes). Gracias a esa nueva información, se dio pie a investigaciones como la actual, que buscaban entender de mejor manera el proceso de formación de la corriente.

Un “pequeño” error de cálculo

Al final, se desarrolló un modelo que estudio su evolución durante 3.500 millones de años. Pero, para sorpresa de los investigadores, dicha reproducción terminó por cambiar por completo la ubicación de la formación.

De hecho, el modelo científico posicionó a la corriente de Magallanes casi como la nube externa de la Vía Láctea. Originalmente, se pensaba que la distancia entre una y otra era de entre 325.000 y 650.000 años. Ahora, se ha visto que en realidad la separación entre ambas podría ser de tan solo 65.000 años luz.

¿Qué cambia ahora?

Ahora que sabemos que la corriente de Magallanes en realidad podría estar mucho más cerca de la Vía Láctea de lo esperado, es necesario volver a pensar en la forma en la que ambos elementos fueron interactúan. De hecho, de acuerdo a lo dicho por Fox, astrónomo del Space Telescope Science Institute, será necesario revisar infinidad de estimaciones sobre la formación, como su masa y su densidad.

La ciencia ya sabía que, en algún momento, los gases de la corriente de Magallanes llegarían a la Vía Láctea. Pero, con la nueva información, el periodo de espera para dicho evento se ha reducido a tan solo 50 millones de años. Después de ese tiempo, parte de la corriente podría entrar a nuestra galaxia y convertirse en nuevo material para la formación de estrellas.

Referencia:

The Magellanic Stream at 20 kpc: A New Orbital History for the Magellanic Clouds: https://iopscience.iop.org/article/10.3847/2041-8213/ac3338

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