Los resultados de un reciente estudio, que fue llevado por investigadores de la Universidad de Nottingham, reveló que, en promedio, los conductores se tocan la cara unas 26 veces por hora, un comportamiento que representa un riesgo para la salud o la higiene del conductor, así como una vía de propagación viral.

Por ejemplo, al rascarse la nariz o frotarse los ojos, el conductor puede transferir inadvertidamente a su cara una sustancia extraña o patógeno, adquirido durante el control o la superficie de un vehículo contaminado mientras conduce o antes de ingresar al vehículo.

Un mecanismo de transmisión

La actual pandemia ha llamado la atención de la población sobre tales preocupaciones. De hecho, tocarse la cara ya ha sido reconocido como un mecanismo de transmisión de enfermedades e infecciones y, por lo tanto, presenta un riesgo indiscutible para la salud pública.

Conducir es una tarea visuoespacial compleja que requiere el toque físico y la manipulación de varios dispositivos y artefactos para controlar e interactuar con el vehículo y el entorno.

Utilizando la crisis de salud pública mundial de COVID-19 como telón de fondo para enmarcar su trabajo, los autores diseñaron un estudio que examinó la propensión de los conductores a tocarse la cara mientras conducen, a través del análisis de conjuntos de datos de conducción en carretera existentes.

Con el objetivo de identificar el comportamiento intrínseco y habitual de los conductores de tocarse la cara, los investigadores analizaron 31 horas de datos de archivo de video recopilados por dos estudios de conducción en carretera antes de la pandemia de COVID-19, y registraron la frecuencia, duración y distribución de los toques faciales.

Potencial autoinoculación

Los investigadores observaron y analizaron treinta y seis factores impulsores en los dos conjuntos de datos. La muestra completa para el análisis consistió en 23 conductores hombres y 13 mujeres, con una edad media de 37,9 años.

Estas observaciones permitieron cuantificar que los conductores, ya sea con consciencia o inadvertidamente, tuvieron contacto facial 26,4 veces por hora, con una duración promedio de 3,9 segundos por toque.

conductores tocan cara
Tocarse la cara ha sido reconocido como un mecanismo de transmisión de enfermedades e infecciones y, por lo tanto, presenta un riesgo indiscutible para la salud pública.

Casi el 80 por ciento de estos toques se registró en el rostro en sí, ocupando las membranas mucosas (revestimiento interno de los labios, fosas nasales y ojos) el 42,5% del contacto facial. El cabello fue la segunda parte con mayor contacto (10%) seguido por el cuello (8,6%) y los hombros (1,7%).

Estos resultados proporcionan pruebas sólidas del potencial de autoinoculación al tocarse la cara durante la conducción, así como de la posible transmisión de otras sustancias peligrosas, y esto tiene implicaciones tanto para los conductores privados como para los ocupacionales.

La atención al entorno del automóvil para desalentar el comportamiento de tocarse la cara podría lograrse utilizando soluciones simples y rentables, como advertencias prominentes para aumentar la conciencia.

Además, se pueden implementar soluciones tecnológicas más complejas, como los sistemas de control del conductor y las novedosas interfaces “sin contacto”, pudieran servir para reducir aún más los riesgos de transmisión viral.

Referencia: U can’t touch this! Face touching behaviour whilst driving: implications for health, hygiene and human factors. Ergonomics, 2021. https://doi.org/10.1080/00140139.2021.2004241

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