La selva amazónica alberga la biodiversidad más rica de todos los ecosistemas del planeta. Sin embargo, a medida que la minería, la tala y la agricultura se adentran más en el Amazonas, las personas están cada vez más expuestas a su vida silvestre y a las enfermedades que pueden transmitir, abriendo la posibilidad de generar una pandemia.

Si la deforestación continúa acelerándose, la Amazonía podría estar en riesgo de convertirse en la zona cero de la próxima pandemia mundial. Además de contribuir con el calentamiento global, arrasar los bosques incrementa significativamente el riesgo de exposición a enfermedades.

Provocando un aumento de las enfermedades infecciosas

Se han identificado alrededor de 1,6 millones de virus que circulan entre mamíferos y aves, algunos de los cuales serían mortales si logran “saltar” a los humanos, como ocurrió con el coronavirus SARS-CoV-2, causante del COVID-19.

Brasil perdió aproximadamente 5 millones de acres de su sección de bosque en 2020, y los científicos advierten que esa reserva natural podría reducirse en más del 40 por ciento para 2050.

Los cambios en la Amazonía están llevando a especies de animales desplazadas, desde murciélagos a monos y mosquitos, a nuevas áreas, al tiempo que abren la región a la llegada de más especies adaptadas a la sabana, incluidos los roedores.

Esos cambios, combinados con mayores interacciones humanas con los animales provocados por el adentramiento humano en el bosque, están aumentando las posibilidades de que un virus, bacteria u hongo virulento salte entre especies y llegue finalmente a los humanos.

El problema se ve agravado por las temperaturas más cálidas asociadas al cambio climático, las cuales permiten que prosperen los insectos portadores de enfermedades. En este sentido, existe especial preocupación por los arbovirus, que pueden ser transmitidos por insectos como los mosquitos que transmiten el dengue y el Zika.

El Instituto Evandro Chagas, una organización de investigación en salud pública en la ciudad de Belem, ha identificado alrededor de 220 tipos diferentes de virus en la Amazonía, 37 de los cuales pueden causar enfermedades en humanos y 15 de los cuales tienen el potencial de causar epidemias.

Caldo de cultivo

Si hay algún lugar en el mundo que comprenda lo devastadora que puede ser una pandemia, ese es Manaos, una ciudad de 2 millones de habitantes que surge de la selva a lo largo de un afluente del río Amazonas al noreste de Brasil.

Amazonas Pandemia
A medida que la minería, la tala y la agricultura se adentran más en el Amazonas, las personas están cada vez más expuestas a su vida silvestre y a las enfermedades que pueden transmitir.

A los científicos les preocupa que esta ciudad también pueda ser el caldo de cultivo para la próxima epidemia global, y dicen que su pobre desempeño en respuesta al COVID-19 sugiere que no está ni cerca de estar listo para lo que vendrá.

Hasta ahora, gran parte de la investigación sobre el contagio zoonótico se ha centrado en Asia y África, pero cada vez se presta más atención a la Amazonía. Brasil perdió aproximadamente 5 millones de acres de su sección de bosque en 2020, y los científicos advierten que esa reserva natural podría reducirse en más del 40 por ciento para 2050.

Los brotes de enfermedades zoonóticas han aumentado a nivel mundial en los últimos 30 años, y no sería de extrañar que, aunque no se haya detectado, el virus que provoque la próxima pandemia ya esté circulando entre especies desplazadas de la selva amazónica.

Referencia: Could a future pandemic come from the Amazon? Conservation international, https://doi.org/10.5281/zenodo.4606591

Escribir un comentario