Existen historias fantásticas que han surgido luego de que sus autores revisaran un poco la historia. Un ejemplo de ello es la historia de ‘El flautista de Hamelin’, la cual se basa en la mítica epidemia de baile que azotó Erfurt en 1247. Sin embargo, hoy hablaremos de otro caso bastante particular: la enfermedad de los sombrereros locos de los siglos XVIII y XIX.

Probablemente conozcas el personaje de ‘Alicia en el país de las maravillas’ conocido como Sombrerero Loco, un hombre bastante peculiar al que, sin dudas, le falta un tornillo. Su fama en la historia de Lewis Carroll hizo que apareciera también en cientos de adaptaciones de la historia, y este siempre termina destacando en cada obra por su singularidad.

Sin embargo, hace unos tres siglos los sombrereros locos no eran tan singulares como en el país de las maravillas. De hecho, era bastante común que estos profesionales de la moda perdieran la cabeza o, en su defecto, incluso fallecieran.

Pero, ¿por qué? Pues gracias a una moda peligrosa que involucraba la utilización del mercurio en la fabricación de sombreros.

¿Sombrerero loco o intoxicado?

La LOCURA según el "Sombrerero Loco" y su relación con nuestra Realidad |  #AnálisisDivertido 😂 — Hive

Para la época era bastante común utilizar piel de animales para la elaboración de prendas de moda, y una de las que más utilizaba este material eran los famosos sombreros. Para poder convertir esta piel en fieltro para sombreros, se utilizaba el nitrato de mercurio, una sustancia que las personas de la época percibían como inofensiva, pero que es peligrosa para el cuerpo humano.

En este sentido, podrás imaginarte que la exposición prolongada a esta sustancia era nociva para la salud y causaba intoxicación. Esta se presentaba con síntomas muy variados, que iban desde dolencias físicas hasta cambios en el comportamiento.

Uno de los más comunes era el denominado “temblores de sombrerero”, el cual aunado a la salivación excesiva y problemas del habla, creó un cuadro clínico que pronto fue popularizado en la frase típica inglesa “mad as a hatter”, traducida como “loco como un sombrerero”.

En 1805 enfermedad de los sombrereros locos era tan común que el doctor John Pearson la bautizó como eretismo, término que en el siglo XIX se comenzó a utilizar únicamente para describir las manifestaciones psicóticas de los síntomas por intoxicación con mercurio.

Quienes eran diagnosticados con eretismo manifestaban timidez excesiva; desconfianza en otros y en sí mismo; ansiedad; y deseo de pasar desapercibido o no molestar. También reaccionaban con una pérdida de humor explosiva cuando se le criticaba. 

No tan similar al sombrerero de Alicia

Theophilus Carter, la inspiración para el Sombrerero Loco
Theophilus Carter sin su famoso sombrero de copa

Al leer los síntomas del eretismo probablemente hayas pensado que las víctimas del mercurio no se parecen tanto al famoso Sombrerero Loco del cuento de Carroll, un hombre descrito como excéntrico, muy extrovertido y obsesionado con el tiempo. Entonces, ¿el autor realmente se basó en la enfermedad de los sombrereros locos para su personaje?

La realidad tras esto no está clara, pero una sólida teoría indica que la inspiración  de Carroll fue un amigo suyo bastante peculiar. Su nombre era Theophilus Carter, un comerciante de muebles con ideas excéntricas, fanático de los sombreros de copa e inventor de un extraño reloj despertador que volcaba al durmiente fuera de la cama para despertarlo.

Pero, ¿qué tiene que ver un comerciante de muebles con el personaje del país de las maravillas? Pues quizás porque lo combinó con la famosa frase “mad as a hatter”, la cual, al fin y al cabo, realmente deriva de la enfermedad de los sombrereros.

Lo que podemos concluir de todo esto, más allá de si fue una inspiración para Carroll o no, es que afortunadamente se descubrió el nivel de toxicidad para el mercurio y, al fin y al cabo, nos dejó uno de los personajes más famosos de la literatura.

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