Las erupciones volcánicas siempre son grandes espectáculos de la naturaleza que despiertan tanto terror como admiración en quien los ve. Como bien sabemos, algunos de ellos se pueden extender por días o incluso meses, dependiendo de la tensión acumulada bajo tierra. Sin embargo, ninguna erupción ha logrado superar a la del volcán Kilauea de Hawai, que logró mantenerse activa durante 5 años.

Específicamente, el evento se dio desde el 24 de mayo de 1969 y acabó en 1974. Para entonces, se contabilizó un total de 1.774 días de actividad en el volcán. En ese tiempo, la cantidad de lava que surgió creó nuevas formaciones terrestres constituidas por el magma expulsado.

Vía usgs.gov

A ellas se las llamó Mauna ulu y existen como una prueba irrefutable del gran evento que la naturaleza sostuvo por años. Como consecuencia, dicha erupción se convirtió en la más grande registrada del volcán Kilauea en mínimo los últimos dos milenios.

La erupción interminable del volcán Kilauea

Afortunadamente, aunque nadie se esperaba que la erupción del Kilauea fuera tan larga, la particular actividad del volcán quedó inmortalizada para la historia. Específicamente, a través de los años se tomaron infinidad de fotografías que mostraron cómo la actividad volcánica de la zona se manifestó durante años.

Un ejemplo de ello puede ser el evento de 1969, donde 12 puntos distintos del volcán Kilauea entraron en erupción. De esa forma, crearon a la vista un paisaje ardiente y casi salido de un aterrador mundo de ficción.

Asimismo, también se capturó la forma en la que cada erupción transformaba el paisaje que circundaba al Kilauea. De esa forma, no solo nacieron las “montañas en crecimiento” (Mauna ulu) sino también la forma en la que la vegetación de la zona desapareció para crear paisajes desolados –similares a los que vemos en mundos lejanos–.

Un inesperado espectáculo visual

Junto a las alargadas erupciones, se vieron picos de emisión que se presentaron en infinidad de formas. Por ejemplo, algunas veces la lava salió disparada a grandes velocidades y creó altas parecer de magma que se alzaron metros sobre el suelo.

Por otra parte, también se dieron otras erupciones más controladas en el volcán Kilauea. Las de su tipo suelen ser menos comunes y crearon particulares formas de domo difíciles de ver en otras erupciones.

Vía usgs.gov

De entre todas, una de las más llamativas fue la ocurrida entre el 10 y el 13 de octubre de 1969. En la imagen compartida en el 2018 por el Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS) en Twiter, podemos ver el domo de roca ardiente en el medio de lo que podríamos creer que es el mar. Pero, si miramos más de cerca, notaremos que sigue siendo suelo volcánico que se fue acumulando debido a la misma erupción del Kilauea.

Domo de lava del volcán kilauea.
Vía usgs.gov

La fuerza de la naturaleza

Gracias a las observaciones y registros que se realizaron durante años, también pudimos ver cómo la erupción del Kilauea creó nuevos cráteres en la tierra y rellenó otros. De esa forma, modificó de forma activa y constante el paisaje hawaiano por más de media década.

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