A todos nos gusta disfrutar de una comida bien sazonada y que explote con todos sus sabores. Sin embargo, elementos como la sal se nos tienden a ir un poco de la mano a veces. En general, si fuera solo una cuestión de gustos, no habría problema. Pero, el detalle está en que comer sal en exceso en realidad viene de la mano con todo un abanico de riesgos que debemos tener en cuenta.

Premiados con un descubrimiento inesperado, los investigadores Ranjan K. Roy, Ferdinand Althammer, Alexander J. Seymour, Wenting Du, Vinicia C. Biancardi, Jordan P. Hamm, Jessica A. Filosa, Colin H. Brown y Javier E. Stern primero estudiaron los efectos del consumo de sal en la actividad neuronal.

Ahora, con el estudio publicado en Cell Reports, podemos tener una idea mucho más clara de lo que pasa en nuestro organismo (y especialmente en nuestro cerebro) cuando nos pasamos de la raya con el consumo de sal.

Todo a través de una investigación realizada con un modelo experimental de ratones que estuvo bajo la dirección de Stern, profesor de neurociencia en la Universidad Estatal de Georgia y director de su Centro de Neuroinflamación y Enfermedades Cardiometabólicas.

Sobre los niveles de sal y la estabilidad del organismo

Específicamente, el estudio de los científicos se enfocó en la forma en la que se podría modificar el flujo sanguíneo en el hipotálamo. Después de todo, a pesar de que se habían hecho estudios con imágenes de recursos magnéticos funcionales (fMRI) del cerebro, nunca antes se habían cubierto las señales interoceptivas que se dan en la parte más interna del mismo.

Además de eso, particularmente se eligió la sal por el efecto directo que puede tener sobre el flujo sanguíneo. Después de todo, tal como Stern explicó:

Elegimos la sal porque el cuerpo necesita controlar los niveles de sodio con mucha precisión. Incluso tenemos células específicas que detectan cuánta sal hay en la sangre. (…) Cuando ingieres alimentos salados, el cerebro los detecta y activa una serie de mecanismos compensatorios para reducir los niveles de sodio”.

Comer sal en exceso tiene más riesgos de los esperados

Ya sabemos que el consumo de sal puede desencadenar problemas cardiovasculares como la hipertensión. Pero estamos lejos de solo tener que preocuparnos por eso. De hecho, la reciente investigación también ha demostrado que la liberación constante de vasopresina (una hormona antidiurética que regula los niveles de sodio en la sangre) termina generando efectos negativos en el cerebro.

Sal en una cuchara.
Vía maxpixel.net

Inicialmente, se esperaba que la liberación constante de vasopresina causara la expansión de los vasos sanguíneos. Pero, para la sorpresa de los investigadores, pasó exactamente lo opuesto. Particularmente, las venas del cerebro comenzaron a contraerse, limitando el flujo de sangre en el área.

Al final, también se terminaba por limitar la cantidad de oxígeno que llegaba al cerebro a través de la sangre. Como consecuencia, se generaban inesperados casos de hipoxia cerebral.

Normalmente se observa una reducción del flujo sanguíneo en la corteza en el caso de enfermedades como el Alzheimer o después de un accidente cerebrovascular o isquemia”, acotó Stern.

‘Acoplamiento neurovascular inverso’

Usualmente, cuando se liberan la vasopresina, se da lo que se conoce como “acoplamiento neurovascular” y se dilatan los vasos sanguíneos. Ahora, por lo que se ha visto, uno de los riesgos de comer sal en exceso es que se desate el recientemente denominado “acoplamiento neurovascular inverso”.

En su caso, la hormona ha estado libre en el organismo de forma sostenida de forma que empieza a causar el efecto inverso. En otras palabras, fuerza la vasocompresión de las venas que pasan por el cerebro y desata un caso de hipoxia.

Cuando comemos mucha sal, nuestros niveles de sodio permanecen elevados durante mucho tiempo. Creemos que la hipoxia es un mecanismo que fortalece la capacidad de las neuronas para responder a la estimulación sostenida de la sal, lo que les permite permanecer activas durante un período prolongado”, explicó Stern.

El detalle está en que dicha respuesta es difusa y solo se manifiesta luego de un largo periodo de tiempo. Algo que explicaría por qué otros estudios hasta la fecha no la habían registrado.

Referencia:

Inverse neurovascular coupling contributes to positive feedback excitation of vasopressin neurons during a systemic homeostatic challenge: https://doi.org/10.1016/j.celrep.2021.109925

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