Los gatos son animales muy independientes y parecen indiferentes a muchos sonidos, pero a pesar de ello nos siguen a cualquier ubicación, incluso al baño. Aunque no parecen controladores, puede que tengan algo de ello ya que también se hacen la idea de dónde estamos aunque no estemos a la vista. Sus sentidos están afinados al punto de permitírselo en una capacidad que se conoce como permanencia del objeto.

Respecto a ello, un nuevo estudio afirma que los gatos pueden rastrear nuestra ubicación, incluso si no están en la misma habitación, para lo cual se valen de los sonidos. Estos sirven como una especie de pista que los ayuda a crear “mapas mentales” que les sirven para ubicar a sus cuidadores.

Permanencia del objeto, una habilidad de desarrollo temprano en los humanos

La naturaleza, o más concretamente, la evolución, nos ha dotado de una habilidad denominada permanencia el objeto; gracias a ella sabemos que algo sigue existiendo en algún lugar aunque no podamos visualizarlo.

En los humanos, esta habilidad empieza a desarrollarse a partir de los ocho meses de vida, volviéndose más refinada entre los 10 y 12 meses de edad. Para entonces, los bebés son más conscientes de que sus padres y cuidadores no desaparecen cuando no están a su vista. Además, pueden encontrar objetos ocultos.

Muchos animales saben dónde están las cosas sin verlas

Pero una amplia variedad de animales ha exhibido esta capacidad también. Por ejemplo, primates como los chimpancés (Pan troglodytes), bonobos (Pan paniscus), gorilas (Gorilla gorilla) y orangutanes (Pongo pygmaeus).

Los no primates también han exhibido un comportamiento similar. Entre ellos, los arrendajos euroasiáticos (Garrulus glandarius), osos (Melursus ursinus y Helarctos malayanus euryspilus), perros (Canis lupus familiaris) y, por supuesto, los gatos (Felis catus).

Gato de ojos amarillos y verdes mirando escondido.

Estos últimos constituyeron un modelo para el nuevo estudio liderado por Saho Takagi, candidato a doctorado en la Universidad de Kyoto en Japón. En una oportunidad previa, Takagi descubrió que cuando los gatos escuchaban los sonidos de las voces de sus dueños parecán esperar ver sus caras.

Además, estudios previos han sugerido que los gatos pueden distinguir entre voces humanas familiares y desconocidas y que pueden localizar objetos ocultos, como los humanos. Por lo tanto, no parecía descabellado suponer que estos también pudieran crear mapas mentales de las cosas en función de los sonidos que emiten estas.

Gatos expuestos a sonidos de sus dueños provenientes de diferentes ubicaciones

Gato con expresión de sorpresa tras escuchar un sonido.

Interesados por evaluar esta posibilidad, Takagi y su equipo estipularon tres grupos de gatos divididos en función de su hogar, ya fueran refugios u hogares domésticos. Entonces expusieron a cada grupo a una combinación de sonidos diferente.

Uno escuchó grabaciones de cuidadores o extraños llamando sus nombres; el grupo dos escuchó sonidos de otros gatos; mientras que el grupo tres escuchó ruidos electrónicos aleatorios. La reproducción del sonido se hizo en dos puntos a través de un altavoz: primero cerca de la puerta cercana a los gatos y luego junto a una puerta o ventana que estaba más lejos.

Los gatos parecen hábiles para estimar nuestra ubicación a través de nuestros sonidos

Los gatos parecían sorprendidos por la reproducción del sonido de un lugar a otro, lo que los llevó a pensar que, dentro de sus mapas mentales, estos sonidos familiares y con varias asociaciones en su cerebro, esto no tenía el más mínimo sentido. Las señales de sorpresa descritas incluyeron mirar hacia la ubicación inicial de la voz, mover sus oídos y cabezas y mirar a su alrededor o moverse por la habitación.

La mayor expresión de sorpresa se observó cuando la voz familiar de su dueño pareció teletransportarse. Con base en ello, los investigadores concluyeron que los gatos también se guían por la permanencia del objeto, o mas bien “cognición socioespacial”, una característica e “pensamiento complejo”. Por tanto, no es descabellado pensar en los gatos como animales inteligentes, aunque la mayoría de las veces no les interese demostrárnoslo.

Referencia:

Socio-spatial cognition in cats: Mentally mapping owner’s location from voice. https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0257611

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