Todos tendemos a frotar nuestros ojos por diversos motivos. En algunos casos, es para intentar aliviar la irritación, en otros para intentar quitar pequeñas partículas que podrían haberse colado en el párpado y en otras simplemente como una costumbre para terminar de despertarnos cada mañana.

En todo caso, a pesar de que tengamos infinitos motivos para frotar nuestros ojos, todos podemos terminar sufriendo las mismas consecuencias. Lastimosamente, en general no estamos al tanto de todos los efectos a largo plazo que un tratamiento descuidado puede causar en nuestros ojos.

Por ese motivo, acá te contaremos más en profundidad sobre el tema y todas las consecuencias que nuestra vista puede sufrir si frotamos demasiado nuestros ojos.

Viendo estrellas

Inicialmente, frotar nuestros ojos podría parecer una acción muy inocente. Después de todo, lo máximo que podemos percibir al momento (además de un leve alivio de la picazón o ardor) serán esas particulares “luces” que hacen presencia incluso con los párpados cerrados.

Según explica Science Focus, dichas luces son básicamente fofenos. Ellos aparecen dada vez que las células ganglionares de la retina se activa. En general, ellas se presentan como una respuesta a la luz que captan los ojos.

Ahora, cuando frotamos nuestros ojos ejercemos presión sobre dichos nervios. Como consecuencia, los activamos igualmente y los perjudicamos a largo plazo.

¿Qué pasa realmente con nuestros ojos cuando los frotamos?

Como ya mencionamos, frotar los ojos implica ejercer presión sobre los nervios ganglionares . Sin embargo, ellos están lejos de ser los únicos afectados. De hecho, cuando estamos frotando nuestros ojos literalmente presionamos todo el tejido interno e incluso movemos levemente el globo ocular en diferentes direcciones.

En palabras puede no sonar tan impresionante, pero visualmente nos puede hacer pensar en todo lo que podría salir mal si tan solo presionamos con un poco más de fuerza de la que queremos:

Las consecuencias de frotar nuestros ojos

Como si fuera poco, a largo plazo existen otras consecuencias también graves causadas por frotar nuestros ojos con demasiada fuerza o frecuencia. En algunos casos, podemos desarrollar condiciones como el pterigión o terigión.

Tal como observamos en la imagen, se trata básicamente de un recrecimiento del tejido de la conjuntiva. Suele parecer en la parte blanca del ojo y luego avanzar hasta la córnea, donde puede causar daños más graves.

Pterigión
Crédito: JM Varas. Vía Wikimedia Commons.

Como si fuera poco, frotar nuestros ojos también puede desencadenar casos de queratocono. Si el pterigión aumenta el grosor de la córnea, esta condición la disminuye. De hecho, hace presencia cuando esa superficie frontal transparente y en forma de cúpula del ojo empieza a volverse cada vez más delgada.

Al final, genera como resultado una córnea con forma de cúpula que puede afectar nuestra visión. Específicamente, puede hacernos más sensibles al resplandor o la luz en general y causarnos visión borrosa.

Sabiendo todo esto, tal vez todos tengamos que pensarlo dos veces la próxima vez que tengamos el impulso de frotar nuestros ojos.

Escribir un comentario