Los avances de la ciencia y la tecnología han permitido a campos como el de la astronomía tener cada vez más herramientas y tecnologías con las que estudiar el universo que nos rodea. Ahora, debido a esas mejoras, un estudio podría haber confirmado que un asteroide que orbita muy cerca de la Tierra podría ser en realidad un antiguo fragmento perdido de la Luna.

La investigación que ha probado ese punto estuvo dirigida por Benjamin N. L. Sharkey y su profesor asesor Vishnu Reddy. Adicionalmente, también contó con la participación de Renu Malhotra, Audrey Thirouin, Olga Kuhn, Albert Conrad, Barry Rothberg, Juan A. Sanchez, David Thompson y Christian Veillet.

En conjunto, realizaron una publicación en Communications Earth & Environment que revela los particulares orígenes del asteroide. Después de todo, hasta la fecha, no se habían encontrado evidencias de “asteroides lunares”.

Lo que sabemos sobre el asteroide Kamo`oalewa

Específicamente, se observó al cuasi satélite Kamo’oalewa, una subcategoría de asteroides. En ella entran aquellos que orbitan al Sol pero cuyo paso los hace acercarse notoriamente a la Tierra.

En el caso de Kamo’oalewa (nombrado en honor a un canto hawaiano sobre una descendencia que viaja sola), llega a acercarse a unos 14 millones de kilómetros de la Tierra durante unas pocas semanas cada abril.

Es solo en esos momentos cuando el asteroide de entre 150 y 190 pies de diámetro es suficientemente visible con los telescopios terrestres que tenemos. De hecho, solo fue en 2016 que finalmente el telescopio PanSTARRS en Hawai logró detectar la presencia del posible fragmento de la Luna mientras pasaba cerca de la Tierra.

¿El asteroide podría ser un fragmento de la Luna?

Luna
Vía Pixabay.

Desde hace más de tres años, el equipo de investigación dirigido por la Universidad de Arizona se dedicó a estudiar las características del particular Kamo`oalewa. Para eso utilizaron las lecturas de uno de los telescopios más grandes del planeta: el Gran Telescopio Binocular administrado por Arizona en el Monte Graham al sur del estado.

Sus lecturas permitieron a los investigadores tomar notas de los posibles orígenes y composiciones del cuasi satélite. Sin embargo, al compararlo con la información que se tenía de otros asteroides, no hubo coincidencias.

Fue allí cuando Sharkey descubrió que los patrones de luz reflejados en Kamo`oalewa eran similares a las muestras lunares recopiladas por la NASA. Inicialmente, tanto él como su asesor tenían grandes dudas con respecto a esa posibilidad, pero el paso de los años terminó por finalmente darles las evidencias que estaban buscando.

Un fragmento de la Luna ha estado pasando cerca de la Tierra todos estos años

Después de años de revisiones, quedó claro que Kamo`oalewa era único en su tipo. Por ende, la posibilidad de que el asteroide fuera un fragmento perdido de la Luna se hizo mucho mayor.

Miré a través de todos los espectros de asteroides cercanos a la Tierra a los que teníamos acceso, y nada coincidió. (…) Esta primavera, obtuvimos observaciones de seguimiento [de Kamo`oalewa] muy necesarias y dijimos: ‘Vaya, es real'”, dijo Sharkey.

Desde su perspectiva, a estas alturas, es “más fácil explicar” el origen del asteroide con la hipótesis del fragmento de la Luna que con cualquier otra posibilidad. Lastimosamente, aún no se tiene una idea clara de cómo pudo separare el trozo de roca lunar, pero se sabe que tampoco se quedará en su posición actual para siempre.

Por ahora, se estima que ha podido estar unos 500 años en su posición orbital y que, dentro de otros 300, ella podía cambiar.

Referencia:

Lunar-like silicate material forms the Earth quasi-satellite (469219) 2016 HO3 Kamoʻoalewa: DOI: 10.1038/s43247-021-00303-7

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