La naturaleza está llena de sorpresas y secretos por descubrir. Uno de ellos es el peligroso “árbol de la muerte”, que es tan tóxico que las personas deben mantener siempre una distancia segura de sus inmediaciones.

Por décadas se ha sabido de su existencia y en la última se reconoció el gran peligro que representa. Sin embargo, la planta sigue existiendo en diversas partes del mundo sin que se detenga su crecimiento, ¿por qué?

Un primer encuentro con el “árbol de la muerte”

Para la radióloga Nicola Strickland, el casi fatal encuentro se dio en 1999 cuando estaba de vacaciones en Tobago, una isla del Caribe. En las playas del destino turístico tanto ella como una amiga se toparon con un fruto de apariencia muy similar a una pequeña manzana verde.

Lastimosamente, aprendieron de la forma difícil que su apariencia deliciosa era lo único positivo que tenía la fruta. Apenas dieron el primer mordisco, los sabores dulces inmediatamente se transformaron en picantes, les empezó a arder la garganta y poco después hasta les costaba tragar.

Árbol tóxico de la muerte.
Crédito: Scott Hughes/Flickr.

Afortunadamente, ambas pudieron superar la situación después de pasar ocho horas sufriendo los dolores y tomando otros jugos de frutas para intentar diluir las toxinas en su organismo. Un año después, en el 2000, la radióloga publicó una carta en The British Medical Journal en la que describió en detalle toda la sintomatología que sufrió luego de ingerir el fruto tóxico del “árbol de la muerte”.

Más detalles sobre el árbol de la muerte

Más de una década más tarde, durante el 2011, el sitio web de los Guinness World Records finalmente reconoció al tóxico “árbol de la muerte”. Por ese motivo, desde entonces al manchineel (Hippomane mancinella) se lo ha reconocido como el árbol más mortal y peligroso de todo el mundo.

Por lo que se sabe, es nativo de partes tropicales del sur de América del Norte. Sin embargo, también hace presencia en América Central, el Caribe y partes del norte de América del Sur. Como podemos ver, su territorio es extenso, tal como lo es su capacidad de hacer daño a quien se acerque más de la cuenta.

Toxicidad total

El elemento más tóxico y peligroso del árbol de la muerte es sin duda su fruta. También conocidas como manzanas de playa o guayabas venenosas, las pequeñas esferas verdes llaman a la vista y al olfato; pero, para quien las conoce, son un inmediato sinónimo de peligro.

árbol de la muerte
Crédito: Treehugger/Catherine Song.

El comer aunque sea una porción de dicha fruta, los resultados pueden ser mortales. Si se comen grandes cantidades, los componentes venenosos de la planta pueden generar ampollas en el interior del estómago y empeorar hasta que la condición se vuelva letal. Asimismo, se pone al organismo en riesgo de deshidratación causada por los vómitos y diarrea que acompañan al malestar.

Pero eso está lejos de ser todo, la madera de los árboles está llena de una savia tan espesa y lechosa como tóxica. Al entrar en contacto directo con la piel, ella puede causar ardor, enrojecimiento y dolorosas apoyas en toda la superficie que haya sido expuesta.

Asimismo, si se quema la madera o las hojas del árbol de la muerte, el resultado es un humo tóxico que puede causar ceguera en las personas. Al final, cada pequeña parte del árbol puede presentar una amenaza para nuestra seguridad. Por lo que mantenernos alejados de él se convierte en un asunto de supervivencia.

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