Los nombres comunes de los animales suelen hacer referencia a sus características físicas, aunque no esto no sea lo más correcto entre los humanos. Una especie de dermáptero conocido como tijereta o tijerilla es un buen ejemplo de ello por el par de pinzas curvas que sobresalen al final de su abdomen, pero lo más impresionante de ellas no es esto, sino sus penes.

En un nuevo artículo publicado en Biological Journal of the Linnean Societ, el investigador Yoshitaka Kamimura , profesor asociado de la Universidad de Keio en Japón, reporta un dato interesante sobre los rituales sexuales de este insecto. Aunque tienen dos penes completamente funcionales, al momento de aparearse usan solo que dependerá de si el individuo es diestro o zurdo.

Observando el apareamiento de las tijeretas comunes

Los experimentos iniciaron cuando Kamimura y su equipo capturaron a un macho y seis hembras de la especie Nala lividipes en la isla de Ishigaki en Japón. Los llevaron a su laboratorio donde los criaron hasta que se reprodujeron, con lo cual empezaron a estudiar su descendencia.

Primero soltaron una hembra virgen en un recipiente pequeño permitiendo que se aclimatara durante 30 minutos; luego introdujeron un macho. Ambos individuos se palparon entre sí con sus antenas, luego de lo cual el macho giró su abdomen casi 180 grados y caminó hacia atrás para posicionarse para copular.

Tijeretas comunes apareándose.
Crédito: Yoshitaka Kamimura.

Entonces el macho apuntó uno de sus penes hacia la hembra, momento en el cual el órgano se hinchó con sangre y procedió a insertarlo en la vagina y espermateca, la estructura que almacena el esperma; mientras tanto, el otro pene de la tijereta macho permanecía flácido.

Estos experimentos revelaron que 43,5 por ciento de los machos se apareaba con su pene derecho, un porcentaje muy cercano al 50 por ciento. De igual forma, al repetir la observación en la especie Nala nepalensis de Taiwán, el 49,2 por ciento de los hombres utilizaron el órgano derecho también.

Lateralidad a la mitad

Después los dejaron descansar dos días y luego ubicaron nuevamente a cada macho con una hembra virgen diferente a la primera, y el resultado fue el mismo. En todos los casos, estos usaban el mismo pene, lo que dio por sentado que había lateralidad en las tijeretas.

Kamimura también quiso confirmar si la tendencia a usar siempre el mismo pene se debía a falta de funcionalidad. Para ello, anestesió y luego cortó uno de los penes de las tijeretas al azar con unas pinzas finas. Una vez recuperado de la cirugía, el macho logró aparearse con la hembra con su único pene.

Los investigadores quedaron sorprendidos pues esperaban observar lateralidad dominante entre estos insectos. Sin embargo, la tendencia era que la mitad de los individuos fuera diestra y la otra zurda.

No hay adaptaciones anatómicas en las tijeretas para favorecer alguno de ambos penes

Al ver esto, el equipo quiso determinar si esta lateralidad estaba sujeta a diferencias estructurales en los genitales que favorecieran a un lado u otro en el apareamiento. La duda surgió también como un esfuerzo por explorar más a fondo lo planteado en un estudio previo que reportó que 88.6 por ciento de los machos de L. riparia utilizan sistemáticamente su pene derecho y que la espermateca de las hembras está enrollada de tal forma que es más fácil que ingrese el pene derecho que el izquierdo.

Para comprobarlo, dirigió rayos láser con microscopía autofluorescente a los genitales femeninos de N. lividipes para visualizar sus estructuras genitales con mayor detalle. Y la vista fue totalmente contraria a lo planteado previamente: los investigadores no hallaron indicios de que las hembras hayan evolucionado su anatomía para aceptar un pene derecho o izquierdo. Algo similar observó al analizar los genitales masculinos.

“Esto indica que el uso del pene podría estar determinado predominantemente por mecanismos de control neuronal”, escribió Kamimura en un correo electrónico. Por lo tanto, las tijeretas no copulan únicamente en función de lo que quieren sus penes, sino que todo parece estar en el cerebro.

Las tijeretas no actúan en función de sus penes, sino de su cerebro

Para explicarlo, los investigadores usan como ejemplo la forma en que nuestro cerebro logra controlar las manos en los humanos diestros o zurdos. Algo similar parece suceder cuando las tijeretas comunes usan uno u otro pene al aparearse: el uso del derecho o el izquierdo dependerá de la lateralidad y de la experiencia derivada de ella.

Kamimura explica que la especialización y el uso repetido, como parte del aprendizjae, podrían hacer a las tijeretas más hábiles con uno que con otro. Desde el punto de vista de la supervivencia, usar el mismo pene y otra vez aumenta la eficiencia del apareamiento, por lo que es lógico que siga usándose en próximas oportunidades.

Mientras que otra explicaciòn sugiere que cambiar la lateralidad para el apareamiento, es decir, voltear el pene dominante conlleva un alto costo energético. Puede que, para efectos prácticos, dicho esfuerzo no valga la pena considerando que el objetivo es lograr la reproducción.

Referencia:

Random or handedness? Use of laterally paired penises in Nala earwigs (Insecta: Dermaptera: Labiduridae). https://academic.oup.com/biolinnean/article-abstract/134/3/716/6357234

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