Nuestros intentos por estudiar al organismo y comprenderlo más cada vez nos ofrecen mejores frutos. Por ejemplo, recientemente, un estudio sobre la mitocondria nos ha revelado el mecanismo que utiliza para importar antioxidantes.

Gracias a eso, no solo hemos logrado descifrar uno de los mecanismos antes desconocidos del centro de energía de las células. De hecho, también se ha abierto el camino para el desarrollo de nuevos estudios y métodos con los hacer frente a diversas enfermedades.

Sobre las mitocondrias y el estrés oxidativo

Como bien sabemos, las mitocondrias son la fuente de energía de cada una de las células de nuestro cuerpo. Gracias a ellas, nuestro organismo tiene el impulso necesario para seguir funcionando mientras cada célula cumple con su labor.

Ahora, el problema con ellas está en que, mientras generan la energía que nos mantiene vivos, también producen elementos que, en grandes cantidad, también nos hacen daño. Después de todo, con cada reacción química que produce energía en nuestras células, se liberan también los conocidos radicales libres.

En resumen, ellos pueden causar suficiente daño a las células como para que estas dejen de funcionar por completo o empiecen a tener fallas. A eso se le conoce como “estrés oxidativo”. Como resultado, se pueden generar condiciones como el cáncer, los problemas neurodegenerativos y las enfermedades cardiovasculares.

Para evitar esos problemas, las células utilizan compuestos conocidos como antioxidantes. Básicamente, su labor consiste en neutralizar la acción de los radicales libres. De esa forma, se mantiene la salud de la célula y se evita que termine afectada por el estrés oxidativo.

Para mantenerse sanas, las mitocondrias importan radicales libres

Ahora, según nos explica la reciente investigación publicada en la revista Nature, las mitocondrias no producen los antioxidantes. Como consecuencia, deben “importarlos” desde los alrededores de la célula (el citosol).

Por mucho tiempo se ha sabido que tal proceso es clave para mantener la salud del organismo. Pero realmente no se tenía una idea concreta de cómo llegaban los antioxidantes al núcleo de las células, es decir, a su mitocondria.

Mitocondria de la célula.

Para poder explicar ese proceso, los investigadores del actual estudio se dedicaron a rastrear el camino recorrido por los antioxidantes y los procesos que los acompañaban. De esa forma, pudieron ubicar qué “transporte” los llevaba directamente hacia el centro de las células.

El “transporte” de los antioxidantes

En su búsqueda por entender en más profundidad los procesos del cuerpo que combaten en estrés oxidativo, el equipo de investigadores se fijó en el glutatión. Básicamente, es el antioxidante principal y más común del cuerpo.

Por ese motivo, tiende a ser llevado hasta las mitocondrias para que hagan frente a los radicales libres. Gracias a eso, lograron identificar a una proteína específica de la membrana mitocondrial que, hasta ahora, tenía un propósito desconocido.

Con los nuevos estudios, ahora sabemos que SLC25A39 funciona como un medio de transporte para el glutatión. De esa forma, los antioxidantes se adhieren a él y lo utilizan como un puente que los lleva directamente a la mitocondria.

¿Qué viene ahora?

Con el transportador potencial identificado, ahora podemos controlar la cantidad de glutatión que ingresa a las mitocondrias y estudiar el estrés oxidativo específicamente en su fuente”, dijo Kivanç Birsoy, profesor, asistente de Chapman Perelman en la Universidad Rockefeller, quien fue parte del estudio.

En otras palabras, con los nuevos conocimientos adquiridos, la medicina y la ciencia han conseguido una nueva forma de investigar al estrés oxidativo. Como resultado, también existe la posibilidad de desarrollar formas más específicas para contrarrestarlo o controlarlo. Algo que, a su vez, permitirá combatir de forma más efectiva cualquier enfermedad que esté relacionada con él.

Referencia:

SLC25A39 is necessary for mitochondrial glutathione import in mammalian cells: https://doi.org/10.1038/s41586-021-04025-w

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